Remozamiento de bancas del parque central, revela a sus donadores. 

Por Víctor Fuentes

 

#UniónHidalgo

Lo primero que se notó en esta nueva administración municipal 2022-2024, es el remozamiento del  parque central, lo que le hizo ganarse el meme al presidente de “maestro raspa y pinta” entre  otros asuntos menos visibles e intrascendentes. El inmueble le tocó pintarse con los colores blanco y rojo oxido, casi una alusión al color del partido Morena, y así lucen pintadas.

Estas bancas están adosadas entre las balaustradas, rodean todo el perímetro, antes del trabajo las cubrían capas gruesas de pintura que ya estaban descarapeladas, el diseño de la obra, es sencilla, como muchas bancas de obra en los parques públicos. Lo peculiar de ellas, son el registro de los nombres  de los donadores y representa un valor para la memoria colectiva de la comunidad.

Para su construcción se requirió de un patronato pro-construcción del parque municipal, en la primera etapa estuvo a cargo de la señora Amable M. de Marín. Y para la segunda etapa más reciente se ocupó del cargo la señora Austreberta Orozco, que falleció el año pasado.

Estas mujeres en ambos casos recurrieron a las personas que se desenvolvían con mayor soltura económica, gozaban de prestigio social, y tenían algún cargo en específico y se desempeñaban como diputados. O encabezaron algún movimiento social a favor de la comunidad.

De estos señores en su mayoría, se sabe que se dedicaron al comercio,  tenían en sus domicilios prósperos abarrotes, por ello, se les solicitó el apoyo para la construcción de estas bancas.  De esta manera se avocaron con trabajo de albañilería a concluirlas, por cada lado debían estar  cubriendo la cantidad de nombres a quienes se les solicitó ayuda económica.

Así tenemos nombres de comerciantes, diputados, persona con cargos en la iglesia católica, y prefirió guardar anonimato, cediendo el nombre a la parroquia, y esta aparece con fecha en los respaldos de la banca. Destaca el nombre de personas en la vida civil, y lides sociales  avecindados en Unión.

Una vez cubiertas de rojo oxido, se detalló con pintura blanca cada uno de los nombres, que se pueden leer desde cierta distancia, la recuperación fue muy fácil pues estos nombres fueron grabados en directo en los respaldos de cada banca.

Urge que las bancas más recientes que también fueron solicitadas a familias acomodadas, sean remplazadas por unas nuevas, o reponer las ya desaparecidas. Quizás las personas de la comunidad no les interese o no sean estos detalles percibidos con el mismo entusiasmo para todos, pero esta sencilla labor, es interesante para el conocimiento arquitectónico y urbano de la comunidad y cómo estas relaciones se tejen y dan vida a un espacio común.

El nombre de cada ciudadano, vibra en el quehacer cotidiano y no solo como registro etnográfico, (si alguein está interesado en la lista completa de personas altruista, las puede encontrar en el libro Etnografía de Unión Hidalgo de Beatriz Belmont Sandoval) Sin duda las bancas como están remozadas nos recuerdan a algún tatarabuelo, bisabuelo o abuelo e incluso papá. Cosa que nos puede llenar de orgullo y alimentar nuestra sensibilidad,  hasta querer imitar los pasos de nuestros congéneres.

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