Manuel Rincón, y el baúl de flores y cadenilla

 

Guarda secretos, misterios de luna ciega. Qué fuerza la del baúl, cargar con tantos recuerdos, tantas fotografías de almas olvidadas, sepultadas en la boca de un epitafio borrado; cuánto dolor puede contener su vientre, llora en silencio, se frota sus lágrimas, soporta el cruel hachazo del tiempo, más no se queja, sólo sonríe… Elvis Guerra(Poeta Zapoteco)

 

JUCHITÁN 25 Ago (istmopress) – En la sala de quien le dio la vida a  Manuel Rincón, joven artista y pintor  juchiteco se ubica un Baúl de gran tamaño, su apariencia impone, es imposible no mirarlo, esta cubierto de flores  multicolores y plasmadas además de una delicada franja que emula la cadenilla de color amarillo y negro, distintivo de las manos del artista, quién tiene la intención que las futuras generaciones lo revaloricen por el  valor cultural  que representa para el pueblo zapoteca.

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El baúl hace unos cincuenta años era el “ropero” de  las abuelas

Manuel Rincón a inicio de este 2015 , tras visitar diversos hogares de amigos y familiares, observó detalladamente que la mayor parte de los baúles de las abuelas se ubicaban “relegados” de la presencia humana, para algunos incluso estaban cubiertos de polvo y desgastados p or su uso, por lo que decidió que a través de una intervención artística re conquistar el gusto por los muebles antiguos, el baúl principalmente.

Elvis Guerra, poeta zapoteco describe al baúl como un vientre donde el tiempo toma posturas eternas. Vientre que traza silencios, gemidos, pasos de la memoria y rostros pisoteados por la clepsidra, en su ejercicio de ser o no ser recuerdo en las comisuras de lo efímero.

Al igual describe que tiene piernas que caminan a solas, piernas que danzan tan sigilosamente que, cualquier mirada juraría que su danza es la inmovilidad, meneo no parido, mudo movimiento que gatea y se rompe para permanecer taciturno.

El baúl hace unos cincuenta años atrás aproximadamente  era el “ropero” de  las abuelas, obsequio de sus madres una vez que contraían nupcias, se le regalaba y la mayoría registraba las iniciales de la novia.

Con fiesta y algarabía, el baúl se enviaba a la casa de la novia, muchas veces en casa de su suegra o en el sitio donde los esposos se ubicarían  en esta nueva etapa de su vida como matrimonio.

El baúl aguardaba en muchas de las veces ropa o trastos que la madre de la novia le obsequiaba y en otros de los casos los regalos que sus amigas y familiares le habían dado el día de la boda.

Este mueble era considerado sagrado, marcaba la diferencia entre una soltera y casada dentro de la sociedad zapoteca , pero a través del tiempo se fue transformando y ya no eran los baúles que obsequiaban los padres sino roperos estilizados y comunes de la sociedad contemporánea.

Este cambio por lo tradicional a lo estilizado que desde los años ochenta se ha venido dando, es donde justamente a Manuel Rincón le removió la conciencia y  analizó la importancia de rescatar ese mueble tradicional que con tanto amor y paciencia los padres obsequiaban a sus hijas, esa lucha por la resistencia lo ha llevado a convertirse en uno de los pocos artistas y pintores de Juchitán quien propone este sello peculiar.

“La intención es  dotarle de valor humano y tradicional al baúl , esa es mi intención, que los padres y mujeres o parejas contemporáneas, lo revaloricen como un mueble esencial de nuestra cultura, que quien tenga uno en casa lo abrace con sus dos manos fuertemente y que descubra que de ese baúl no solo guardan recuerdos sino es un “cachito” del corazón de sus padres o abuelos que se lo obsequiaron”, describe.

Manuel con tanta pasión narra que  un mueble del valor de un baúl no merece estar “arrumado”  o “escondido” en un cuarto solitario, donde apenas y se ilumina la luz artificial por las noches sino en la sala principal, donde juegan los niños y niñas y donde los amigos visitan el hogar.

Fue tanta su lucha por resistir a que cada año el baúl fuera olvidándose aún más de las futuras generaciones , que contactó a un amigo carpintero, planteándole la propuesta y quién ni dudarlo acepto, le propuso dos tipos de madera, elaborarlo de huanacaxtle y cedro.

Las medidas del baúl varían, sin embargo el tamaño ordinario es de 90 centímetros de largo, 50 de ancho y 1.20 metros de alto, una vez terminado de manos del carpintero, él lo arropa con sus pinceles y pintura y comienza a darles la intervención tradicional.

“Cuando subí el primer baúl terminado, pintado de flores tradicionales que utilizan la ropa típica de la mujer zapoteca (enagua y huipil) y también de cadenillas, la reacción de las mujeres principalmente en las redes sociales fue de buena aceptación, algunas compartían que sus madres y abuelas tenían un baúl, pero que a ellas no les tocó y solo les obsequiaron roperos comunes, fue entonces que descubrí que el baúl no está perdido que actualmente el valor tradicional es el que hace que guste”, explicó.

Manuel Rincón, se caracteriza por que todo lo que pinta con temática de flores, lo hace muy detalladamente, sí es necesario que  las flores lleven diez capas de distintos tonos así lo hace, para él lograr lo parecido a la realidad es lo que ha llevado a lograr aplausos de su gente y sociedad juchiteca e istmeña.

En este resurgir por el interés del baúl, ha sido interesante recalca Manuel, debido a que los muebles han tenido buena aceptación, sus precios oscilan entre diez  y veinte mil pesos, todo depende de la forma de las flores y en el interior en su acabado.

“Una de mis clientas me pidió que a su baúl en el interior le colocara un diseño de flores elaboradas a mano en terciopelo, por lo que ahí busque la ayuda de mujeres zapotecas que elaboran el traje regional, las más conocidas son las mujeres de la comunidad de Santa Rosa de Lima, ellas lo confeccionaron pero bajo mi diseño y tonalidad de flores, en ese caso, el baúl aumentó de precio”, indicó.

Manuel recalca que el precio del mueble tradicional varía, todo depende del tono del diseño y de las intervenciones  artísticas que el cliente desee.

Compartió que gracias a las recomendaciones de sus clientes y la ayuda de las redes sociales, lo contactó una familia zapoteca pero que vive en los Estados Unidos de Norteamérica y que en los próximos días lo enviará hasta allá.

“Un baúl se entrega entre 25 y 30 días, con sus intervenciones hechas con el cuidado de un artista comprometido, esta experiencia que estoy haciendo me ha hecho mucho más sensible, más apasionado de mis trazos y sobre todo aportar un granito de arena a esta lucha por preservar lo nuestro, lo que nuestros abuelos y abuelas nos heredaron”, expresó.

Manuel Rincón, también realiza obras al oleo, es un artista dinámico, su pasión por la pintura empezó a su corta edad, sin embargo el destino lo ha llevado a exponer en distintos centros culturales tanto a nivel regional, estatal y nacional.

Especial de DIANA MANZO

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