“ Más que negocio, es tradición”: Campesinos zapotecas cosecharon flor de muerto a pesar de la sequía
Diana Manzo
Los campos de Puente Madera, Oaxaca, localidad ubicada en el Istmo de tehuantepec, al sur de Oaxaca están pintados de amarillo y guinda, los campesinos estan listos para cosechar sus flores de cemapsuchil y cresta de gallo que como tradición la realizan año con año, y aunque este 2026 las lluvias escasearon, lograron salvar su cultivo usando la técnica de riego.

Víctor Hugo Quecha Peza todos los años siembra cuatro hectáreas, pero este año, solo pudo cultivar una hectarea, y eso para él es muy valioso, porque más que negocio, se trata de una tradición que año con año realiza, a pesar de que el cambio climático cada vez les afecta más.
“Ahora si estuvo dificil, casi no llovio, nuestras flores las regamos con agua de pozo, pero mira, sí se lograron”, dice Victor Hugo, quién desde hace 14 años cultiva la flor de muerto, para él y los más de treinta campesinos de esta localidad, es una tradición sembrar la flor de cempasuchil y cresta de gallo, por lo que no hacerlo, sería un pesar”, dice.

Para lograr esta técnica de riego, Victor Hugo tuvo que excavar un pozo en su terreno y de ahí con manguera poder regar sus cultivos, y tristemente explica ,que quién no tiene esa oportunidad, su cosecha simplemente no pegó, es decir, se murió por la sequia.
“Y es que ni el agua de riego que viene de la presa Benito Juárez tampoco nos benefició este año, la sequia es una realidad que nos afectó, no como el año pasado, donde

Para la siembra, el corte y la venta toda la familia se une, para ellas y ellos es una tradición vender estas flores que además de su peculiar color y forma, tienen un aroma especial para esta epoca donde se espera la llegada de las almas y fieles difuntos.
“Ahora tenemos la flor cara, o al menos eso pienso, cada ramo lo vendemos en 20 o 25 pesos, y ellas, las floristas locales lo revenden hasta 35 o 40 pesos, el año pasado estuvo más económico, pero ahora la lluvia también nos afectó, primero llovió poco y al final de la cosecha nos dañó gran parte del cultivo”, explica.
Mientras recorre su cultivo revisando cada una de las flores y esperando que sigan fuertes y sin plaga, su esposa y su suegra se sientan a elegirlas y armarlas en ramos para venderlas en mercados de la región.

Orgulloso comparte, que sus flores viajaran en los proximos días durante varios kilometros para adornar los altares de cientos de personas, porque la tradición de los binnizá -zapotecas del Istmo- es que desde el 24 hasta el 31 de octubre las almas ya llegan para convivir con los vivos en su hogar.
“Mi esposa es la encargada de vernderlos, los lleva a los mercados de Juchitán y de Tehuantepec, o bien las personas que venden también vienen y nos compran por surcos, ya saben que acá encontraran flor buena y de calidad”, explica.
**Sequia incrementará los precios**
En otra parcela de la misma comunidad está la familia de Oscar, quienes también se preparan para el corte y venta por mayoreo.
“De la siembra es que vivimos, lo hacemos por mera tradición porque la gente nos viene a buscar preguntando la fecha del corte, y otros vienen y apartan los surcos, por eso es que seguimos sembrando porque tenemos la esperanza de qué se nos venda todo, aunque el precio será muy alto en este año”, señala.
Puente Madera es otra comunidad istmeña que se distingue también por la venta de flor de muerto, y ahí vive Ismael Luis López, que solo cosechó media hectárea de un total de una que sembró. Dijo que un surco de flores de cresta de gallo las vende en 500 pesos y la de cempasúchil en 400 pesos.
“Vender las flores de cempasúchil y cresta de gallo no es negocio, pero lo hacemos por que es herencia para nosotros, año con año a partir de esta fecha – 28 de octubre- comienzan a llegar infinidad de personas, algunas nos compran la media hectárea y otros unos cuantos ramos, sabemos que vienen revendedores y otros lo compran para sus altares, Puente Madera es una comunidad típica que cosecha flores de muerto en esta zona del Istmo”.
Mientras esperan que las pocas cosechas se vendan y cubran de colorido las ofrendas de día de muertos en los hogares de las familias zapotecas, los campesinos realizan los últimos detalles en sus parcelas, algunos juntan la tierra a las plantas, otros riegan con mangueras sus surcos y otros comienzan a desmontar lo que no creció.
Además de flor de muerto y para sobrevivir los últimos meses de cada año, los campesinos de Puente Madera también cultivan en el resto del año camote, maíz, flores como la albahaca, de china, margaritas, azucenas, al igual jitomate. Todos viven del campo, en sus hogares las yuntas de buey están listas para salir y recorrer los surcos mientras que las mujeres no dejan un solo día de elaborar las tortillas de totopo.



