En albergues los damnificados recibirán la navidad

#Juchitán 15 Diciembre (#Istmopress).- La reconstrucción de las viviendas después del terremoto va lenta en la región del Istmo de Tehuantepec, los materiales y la mano de obra se han elevado y están escasos, son unos cuantos los que han podido avanzar, Arcelia Jiménez Montero y su familia siguen viviendo en el albergue ubicado en la pista “El Calvario” en Juchitán, han cumplido 100 días y desde este refugio recibirán la navidad y el año nuevo.

Para darle alegría a su “corazón y alma” después de la fuerte sacudida que les dio el terremoto y que la dejó sin un refugio seguro para vivir, su hija Verónica Luis Jiménez colocó el árbol de navidad y adorno el espacio con luces de colores, Arcelia está triste y su mayor anhelo es pronto volver a casa.

La angustia aparece de la nada mientras comparte su sentir, debido a que algunas personas especialmente vecinos del refugio le han comentado que este 15 de diciembre el albergue cerrará a petición de los dueños del espacio, pero a la vez confía en la solidaridad de ellos para seguir viviendo allí.

“Aquí corren los chismes mucho, nos dicen que los dueños han pedido el espacio por que lo rentaran para otras actividades, pero no les creo, ojalá y sea mentira, nosotros no tenemos casa y no es por desidia o flojera, hay poco material para construir y los albañiles están escasos, pedimos pasar la navidad y año nuevo en este lugar además de otro mes más del siguiente año para que termine la casita, porque de lo contrario será en la calle donde dormiremos”, señaló.

En el refugio habilitado por el DIF de Oaxaca donde viven más de 200 personas entre ellos 50 niños y niñas se instaló un espacio de la Unicef que atiende a los menores por las mañanas, cada damnificado tiene limitado su área donde coloca su casa de campaña y también algunos muebles y ropa, es decir sus utensilios personales.

De oficio artesana y sin recibir un solo tipo de apoyo de las autoridades de gobierno, Arcelia ha retomado su actividad económica, desde su espacio teje y borda sin detenerse.

Sus manos con finas líneas de expresión toman delicadamente la aguja de tejer y usando un bastidor comienza a rellenar de hilo las flores de un huipil que espera terminar antes de fin de año porque con ese dinero comprará su cena navideña.

“No me quejo, tengo vida y ahora estoy esperando celebrar la navidad y el año nuevo, claro que estoy triste perdí mi casa, pero no la vida, manos tengo y voy a seguir tejiendo ropa, llevo más de 45 años siendo artesana, es una lastima que no nos apoyen pero tendremos que seguir y avanzar”, señaló.

Los cabellos plateados le dan luz a su rostro triste, Arcelia confiesa que no tener casa le preocupa, ha comprado sus materiales para reconstruir pero tardaran unos 20 días en llevárselos, además de que la mano de obra de los albañiles se elevó de 300 a 500 pesos lo cual hace más lenta la reconstrucción.

“Aquí en la pista hemos vivido de todo, desde el fuerte sol que nos quemaba la piel hasta la lluvia y ahora el viento que sopla con mucha intensidad, es dura la vida de una refugiada, nos dormimos en casas de campaña y en catres, para lavar la ropa buscamos quién nos preste un lavadero o una lavadora y no se diga de la comida, entre todos cooperamos para el gas, nos hemos convertido en una familia”, dijo.

En este refugio temporal las más de 50 familias han colocado adornos alusivos a las fiestas decembrinas con la finalidad de sentirse motivadas ante la desgracia que han padecido y la lenta reconstrucción de sus viviendas, algunas recibieron el apoyo total y otras solo parcial, la inconformidad aún persiste.

“Entre los escombros rescatamos el árbol de navidad, los muñecos de plástico y las luces, mi hija decidió adornar para que ya no me vea triste, porque a cada rato lloro, aún no tengo casa”, expresó

Arcelia se ha resignado, la navidad y el año nuevo la pasara en el albergue , convivirá con sus cinco hijos y también con los nuevos integrantes de su familia que son los damnificados de este refugio.

“Hemos hecho otras amistades, el terremoto no solo dejó polvo sino también amistades bellas, gente bondadosa y de gran corazón, vamos a celebrar la vida con una cena y abrazo entre todos, lo estamos planeando para que sea un día especial que aunque estemos fuera de casa no sintamos contentos”, dijo.

En Juchitán y los pueblos del Istmo de Tehuantepec la tradición de la navidad y año nuevo se celebra en familia, principalmente en los patios que presumían las casas istmeñas, sin embargo en este año la situación será difícil y triste, cerca de 14 mil personas en Juchitán se quedaron sin casa y unas 50 mil en toda esta región de Oaxaca.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

 

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