Zapotecas dedican ofrendas a sus familiares fallecidos por el terremoto del 7 de septiembre  

 

*La tradición del día de muertos  en pueblos del Istmo de Tehuantepec se celebra el 30 y 31 de octubre

*Más de 20 mil pesos se gastan para conservar esta tradición milenaria

#Juchitán 30 Oct (#istmopress)  – Algunos lo llaman  biguie’  y otros Xandu’ y se realiza el 30 y 31 de octubre,  es la época que la cultura zapoteca  en la región del Istmo de Tehuantepec celebra a sus muertos,  en este año  también se los dedicaron a las personas fallecidas por el terremoto del 7 de septiembre, en algunos hogares  de Juchitán, Unión Hidalgo y Xadani realizaron la ofrenda llamada “Bedxe’” que en castellano se conoce como “Jaguar”  y otros  fueron en forma de altares.

 

La ofrendas  se considera la  purificación del alma, muchs de ellas se realizaron en patios y galeras, otros más en espacios sin techo y provisionales, la reconstrucción es lenta en estas localidades donde el terremoto de 8.2 grados causó la muerte de 82  personas en esta región de Oaxaca y dejó más de 65 mil viviendas dañadas.

 

Josefina Orozco Morales colocó su ofrenda en el patio de la casa donde la noche del 7 de septiembre  colapsó y causó la muerte de  su cuñado Mariano López Hernández y que a más de un año no ha podido reconstruir por el encarecimiento del mano de obra y materiales para construcción.

 

Aún sin techo y sin casa Josefina cumplió con su cuñado, invirtió más de 10 mil pesos en la elaboración de su ofrenda, la cual construyó con la ayuda de sus vecinos y familiares, además de que la tradición dice que tendrá que velarla durante varios días.

 

Las flores amarillas del cempasúchil  y guindas de la cresta de gallo son las que abundan en las ofrendas, además de las hojas verdes y el olor a incienso de copal, a los visitantes se les brinda tamales, pan y café.

 

Los familiares  de Simona Jiménez de la Rosa quién falleció a la edad de 80 años y  de Simeón Sánchez Osorio de 66 años colocaron sus ofrendas en espacios provisionales porque sus casas están sin reconstrucción.

 

“A mi esposo como es la tradición le construí junto con la ayuda de mis 10 hijos su ofrenda, les pusimos sus comidas y bebidas preferidas, invertimos alrededor de 10 mil pesos, esa es nuestra costumbre y la hacemos año con año”, dijo Virginia Pavián Guerra.

 

Explicó que la fruta más cara que  compró para adornar su ofrenda  fue la manzana y el durazno,  y que las flores también elevaron su precio, principalmente las flores amarillas de Cempasúchil.

 

María Fernanda Sánchez Jiménez y sus hermanas y hermanos también dedicaron la ofrenda a su madre Simona Jiménez de la Rosa quién falleció a los 80 años de edad.

 

“La costumbre es  hacer el primer todosantos  que llamamos Xandu Xa’ y el segundo el próximo año, mi mamá era muy creyente de estas costumbres, entonces a su muerte le dedicamos su ofrenda, lo hicimos en la cocina porque aún no tenemos casa, este es un espacio provisional”, expresó.

 

El cronista juchiteco, Tomas Chiñas Santiago, narró que esta celebración es la alegría de los vivos de volver a ver a sus muertos, aquellos que ya partieron al cielo y a su regreso le dedican ofrendas.

 

“A la llegada de los españoles a Juchitán, se da una fusión de dos culturas; sin embargo, los Binigulasa (auténticos zapotecos) no acataron los días de celebración impuesta por los conquistadores que son el 1 y 2 de noviembre, ellos mantuvieron las fechas 30 y 31 de octubre”.

 

El Biguie´ o Beedxe´

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La fiesta de los Binigulaza en el culto a los muertos es el Biguie’, que significa flores del viento, consiste en un retablo rustico. Se elabora con rollo de palma, hojas frescas de guiedana (cordoncillo), flor de zempazuchil, cresta de gallo, refirió Tomás Chiñas.

 

Abundó que el Biguie´, va más allá de las tradiciones del día de muertos, es la esencia de recibir a un familiar en tu casa, convivir con él durante varios días y consentirlo con su comida favorita.

 

Ofrenda de los Vivos

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Durante ambos días los familiares hombres y mujeres visitan la casa del difunto, los hombres comienzan a arreglar el altar o el beedxe’; por su parte las mujeres preparan tamales de hoja de plátano, pollo y mole negro”.

 

A media mañana, las mujeres salen a visitar las ofrendas, llevan flores de cempasúchil, dan su apoyo económico (limosna) y una veladora, a cambio reciben dos tamales y un pan; mientras tanto los hombres también aportan su contribución económica, los invitan a cenar y permanecen en el velorio.

 

La música es imprescindible, no puede faltar en este tipo de celebraciones y se cantan o interpretan canciones preferidas del difunto.

 

El 3 de noviembre a partir de las 3 o 4 de la tarde, el altar o biguie´, se levanta después de realizar un rosario, porque según cuentan los zapotecas, es a que esta hora en que las almas retornan a su lugar de origen. Las frutas y los alimentos se comparten con los amigos y familiares como muestra de agradecimiento por su acompañamiento.

Diana Manzo / Agencia de Noticias Istmopress

Jacciel Morales / Agencia de Noticias IstmopressFoto

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