“Ta Man Guidi”, el ultimo talabartero  que hace arte con el cuero en Ixtaltepec

#Ixtaltepec 23 septiembre (#istmopress).- A sus 74 años de edad, “Ta Man Guidi” como conocen a Germán Toledo Cruz es el último talabartero que hace arte con el cuero en la comunidad zapoteca de Asunción Ixtaltepec, el terremoto del año pasado, el del  7 de septiembre le derrumbó su taller y su vivienda, pero no sus sueños y a pesar de las adversidades sigue elaborando sus huaraches, bolsas y cinturones. 

La pasión y el amor por elaborar artículos de piel lo ha llevado a cumplir casi 60 años en este oficio artesanal que aprendió a los 15 años por enseñanza de Gónzalo Enríquez, un  vecino también talabartero que murió hace algunos ayeres pero que dejó enseñanza en Ta Man. 

En la región del Istmo de Tehuantepec son pocas las localidades donde se realizar el arte con el cuero, Juchitán es una de las principales y le siguen Ixtaltepec y Unión Hidalgo, en el caso de El Espinal ninguno de sus hijos decidió seguir la tradición. 

Los huaraches son su principal artesanía, los hace con piel de ganado o de chivo, sin embargo ha realizado en pieles de víbora y cocodrilo, para el artesano no hay imposibles cuando existe creatividad. 

Este oficio ha sido fundamental en la vida del artesano de piel, con la elaboración y venta de huaraches, cinturones y bolsas brindó educación a sus hijos y sacó adelante a su familia, hoy es el ultimo artesano sobreviviente de la talabartería en su comunidad. 

Su taller que se reconstruyó después del terremoto es un espacio que tiene techo de lamina y piso rustico de cemento, aguarda una gran mesa de madera  que resguarda clavos, pinzas, hormas de diversos números, tintas, pegamento y un sinfín de  accesorios con las cuales logra verdaderas obras de arte. 

En los troncos  coloca la piel curtida que va usando proporcionadamente conforme a los pedidos que tiene y no podía faltar su maquina de costura que es herencia de su padre y  que data desde 1914, con la cual  los  últimos detalles a los huaraches y bolsas. 

Todo está ubicado en un solo sitio, clientes llegan a verlo y encargan sus huaraches  y le admiran su fortaleza, reconoce que tener este oficio ha sido gratificante pero es mal pagado, por ejemplo una docena de huaraches sencillos oscila en 150 pesos. 

Ta Men también ha creado sus propios diseños, tiene varios los más solicitados son  el cruzado, playero y 3 tiras, pero también cuando un cliente le lleva un diseño, lo realiza, para él no hay imposibles. 

“Hacer lo mismo durante casi 60 años ha sido un gran reto y vamos por más, ahora uso lentes para ver, tengo la piel arrugada pero el corazón de un menor, por eso no me rajo, porque la gente sigue comprando, vienen y me tocan la puerta solicitando pedidos, eso me motiva, me gusta y hace que siga elaborando los huaraches”, dijo. 

Su ritual comienza entre las 10 y 11 de la mañana, su esposa también colabora en la elaboración de los huareches , lo primero que hacen  es cortar la piel curtida y de inmediato a machucar la piel, ya cuenta con sus plantillas y posteriormente el corte, armado, en ocasiones cuando requiere de costura, lo realiza. 

Recuerda, que antes, en sus tiempos de gloria elabora 6 pares, ahora con su poca vista y su edad realiza 4 partes diarios de los modelos sencillos, que son el playero. 

Ta Man siempre le ha gustado trabajar solo, no tiene ayudantes externos, sus dos hijos que son profesionistas se unen a las tareas los fines de semana  cuando tienen el tiempo libre. 

Para facilitar su trabajo, creó una cortadora, con la cual recorta las tiras de cuero para darle mejor textura a sus diseños, Ta Man es un artista completo en el arte de la talabarteria. 

Al artesano le hubiera gustado que la tradición de la talabartería siguiera viva,  pero considera que ahora por el ritmo de trabajo y la vida acelerada, muchas personas prefieren hacer otras actividades, olvidándose de sus orígenes. 

“No me gustaría que muriera este oficio tan bello, haciendo huaraches crié a mis hijos, les di estudios y les enseñé a elaborar los huaraches pero hace falta más sensibilidad de las personas en aprender, es muy noble, solo pide amor y paciencia, hacer huaraches es mi vida y seguiré hasta que Dios me preste la vida”, añadió. 

Mientras espera que algunas tiras de cuero  se sequen después de pintarlas, toma su maquina de costura y le da detalles a otros huaraches, Ta Man ama lo que hace.

Diana Manzo / Agencia IstmoPress

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