Na Angela es quien cura con plantas para  resistir y preservar  la medicina tradicional  

#UniónHidalgo 22 Mar (#istmopress) – Ángela Jiménez “Na Angela o Angelita” como la conocen  es medica tradicional de origen zapoteca, desde hace  más de 30 años  resiste  a que no muera  la sabiduría ancestral de los abuelos de su natal Unión Hidalgo  de quienes heredó la elaboración de pócimas con plantas medicinales   con los que cura males infantiles que van desde la “alferecía” que en zapoteco llaman  “Guidxarabe”  y  también de espanto, tristeza y berrinches.

 

A sus 64 años de edad explica que  “la alferecía” o el Guidxarabe,  es una enfermedad que padecen los niños y se manifiesta por granos diminutos  de color blanco y de característica muy dura  que aparecen dentro de la boca  de los recién nacidos y con el aceite tallado y untado en las encías que elabora con base a diferentes plantas naturales entre ellas manzanilla, rosa de castilla, pimienta gorda, anís estrella , eneldo entre otras  los  bebés mejoran su condición de salud.

 

Según  la Biblioteca digital de la medicina tradicional mexicana creada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , “la alferecía o Guixdarabe” es una enfermedad de la población infantil que se presenta con relativa frecuencia, especialmente entre los niños recién nacidos. Es tratada por parteras y curanderas”.

 

“Muchos pensaran que una mujer india y pobre como yo no puede sanar pero la prueba es que llevo más de 30 años haciéndolo , pero este don que Dios me dio fue una revelación de la vida, y lo acepté con mucho gusto, estoy feliz de curar a los niños, aquí llegan desde recién nacidos hasta 10 años de edad, inclusive hijos de médicos o enfermeras, todos  llegan y a todos he curado, ninguno ha muerto por tomar el aceite que preparo”.

 

Ángela y su vinculo con la medicina tradicional nació hace 30 años y desde entonces no lo deja por ningún motivo, elabora sus pócimas por las tardes y noches, las deja enfriar y al siguiente día comienza a atender a los infantes a los que cura con solo tocarles y darles del aceite que prepara.

 

Su primera experiencia recuerda fue de muy alto riesgo, porque su paciente que era un bebe de 2 años llegó muy enfermo con demasiada flemas pero con lo aprendido en el templo espiritual y las enseñanzas de sus maestros lo curó después de varias sesiones.

 

“Recuerdo mucho mi primera experiencia, sentí miedo y preocupación, el niño llegó muy enfermo pero se recuperó al poco tiempo, ese día confié que podía ayudar a los niños a sanar y así ha sido, me siento muy feliz y contenta de qué la gente venga y se cure, esa es la misión que traigo”.

La alferecía según experiencia de Ángela se relaciona el coraje y el enojo que la madre tuvo durante su embarazo y de no curarse puede causar la muerte del bebe o se manifestará porque regularmente padezca enfermedades como diarrea o vomito.

 

Cuando le preguntan porqué es bueno curar a los niños, Ángela no duda en responder : “Por qué mejora su calidad de vida” y reconoce que aunque no tuvo estudios de pediatría o medicina alópata, sus conocimientos aportan a la sociedad y resisten para que la medicina tradicional siga viva.

 

Ha aliviado  a cientos  de niños, anteriormente atendía a unos 30 bebes o niños por día, actualmente ha disminuido a 12 o 15 debido a su edad, su brazos y su cuerpo están cansados sin embargo su corazón es más fuerte e inclusive atiende a niños que llegan enfermos por la noche o en la madrugada.

 

Ahora que han pasado los años, Ángela continua con su inmenso amor y dedicación  por la medicina tradicional como si fuera el primer día, a cada paciente le  dedica especial atención, su ritual  no solo comienza desde que entra a su  templo y hasta que termine sino todo el día porque por las tardes elabora su aceite que ocupará al siguiente día.

 

“Yo si les digo a las mamás que se traten con medicina natural, mucha gente se asusta cuando introducimos el dedo en la boca del niño y le damos aceite, pero no pasa nada y se sorprenden cuando los ven aliviados de su padecimiento, esa es mi mayor recompensa, mi casa está abierta para atender a todos”, concluyó.

Diana Manzo / Agencia de Noticias Istmopress

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