Bajo lonas y entre escombros reciben el año nuevo damnificados de Oaxaca

#UniónHidalgo 02 Enero (#Istmopress).- Aparicio Santiago Chévez de 80 años de edad paso el año nuevo debajo de una lona, sus dos casas colapsaron con el terremoto de 8.2 grados del pasado 7 de septiembre y fueron demolidas, el apoyo que recibió del gobierno federal fue por daño “parcial” y no total, es decir 15 mil pesos que asegura no le alcanzará para nada, ni para la barda de su casa.

En Unión Hidalgo, una de las 42 localidades del Istmo de Tehuantepec la afectación por el sismo fue del 70 por ciento, en las calles y avenidas abunda el escombro, la vía de comunicación se ha vuelto de un solo carril por que ninguna autoridad se ha hecho cargo del levantamiento de los residuos que dejaron las casas colapsadas.

La semana pasada, el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat dijo en entrevista que solicitó un crédito monetario para la reconstrucción porque informó que “Oaxaca requiere alrededor de 9 mil millones de pesos para afrontar la reconstrucción total de casas, escuelas y edificios públicos afectados por los sismos del 8, 19 y 23 de septiembre, que dejaron más de 60 mil damnificados; para ello se necesita de una ampliación de crédito de 2 mil 700 millones de pesos”.

La reconstrucción es lenta aseguran las familias de Unión Hidalgo al igual dicen las de Tehuantepec donde unas 4 mil 500 casas no fueron censadas según datos de la autoridad municipal, y en Juchitán unos 2 mil 500 no tienen folio, es decir no han recibido apoyo para la reconstrucción.

Aparicio quién desde hace medio siglo elabora ruedas para carretas y también es carpintero pasó la noche debajo de su lona de color azul que le regalaron personas solidarias de Colima, quienes visitaron durante la emergencia su comunidad en el mes de octubre.

Debajo de la lona solo está su cama, un colchón desgastado por los años y una sabana que mas o menos lo cubre del frio, Aparicio está triste y como resultado sufrió de una parálisis parcial que le afectó parte de sus labios, manos y pies, actualmente tiene tratamiento médico.

“Llegaron (maquinarias) y derribaron las dos casas, y cuando llegó la tarjeta solo me dieron una, es decir daño parcial, con 15 mil pesos no puedo reconstruir, ahora mis hijos y mi hija son los que están apoyándome, es duro levantarse solo, el gobierno nos abandonó”.

Además de la parálisis, Aparicio también se ha enfermado de gripa y tos, pero insiste en que se refugiará debajo de la lona porque no puede abandonar su casa debido a que sus herramientas de trabajo quedarían sin cuidado y podrían perderse.

“No tengo a donde ir, mi hija me dice que me llevará a su casa pero no quiero, aquí es mi casa, no importa si duermo debajo de un árbol donde coloqué mi lona, no queda de otra opción, ahora estamos esperando contratar un albañil y poder colocar un refugio con laminas, porque la casa de antes dudo mucho en poder reconstruirla, no tengo dinero”.

El artesano no recibió un solo apoyo por su actividad económica, pero no se doblega, trabaja como antes lo hacia, y aunque el trabajo ha estado escaso así va sobreviviendo diario, a veces con 50 pesos de lo que gana por las composturas de sillas y mesas de madera que le encargan.

“Es duro todo lo que estamos pasando pero a seguir creciendo, este año 2018 lo iniciamos afuera y en el patio, sin casa y con mucho escombro, esto cada vez se vuelve lento y sin avances”, dijo.

Aparicio anhela una reclasificación de su vivienda, no tiene donde vivir, los 15 mil de Sedatu ha comprado cemento, pero no es suficiente para volver a construir sus dos casas que desde hace más de 50 años construyó, fruto de su trabajo y el de su esposa.

“La soledad me ha invadido, la tristeza también, lo confieso, es duro no tener nada porque como artesano no tengo un ingreso seguro, aquí entre los escombros vivo y entre las lonas, ojalá el verdadero apoyo llegue muy pronto”, explicó.

Lourdes López Sánchez y su familia también recibieron el año nuevo debajo de un refugio temporal, a ella no le tocó tarjeta de apoyo porque Sedatu duplicó su folio con otra damnificada, vive debajo de lonas y techos de lamina.

Se dedica a vender queso por pedazos en todo el pueblo, Lourdes ha caminado de oficina en oficina, ha ido a la presidencia municipal de Unión Hidalgo de donde es originaria y también a la oficina bancaria de Bansefi, nadie le da informes su tarjeta, mientras tanto en su terreno no hay reconstrucción.

“No podemos empezar, no tenemos dinero, el terremoto lastimó mucho mi casa que no hubo otra opción que derrumbarla, a mi no me tocó tarjeta porque el funcionario de Sedatu duplicó mi folio con otra afectada, ahora sigo esperando desde hace dos meses que mi tarjeta llegue y pueda reconstruir”, explicó.

En las calles de Unión Hidalgo los escombros están tirados sin que nadie les haga caso, a casi cuatro meses el panorama parece similiar, y aunque las fiestas se reactivaron en esta época decembrina, la reconstrucción sigue lenta, muy lenta.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

 

 

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