Zaachila elige su Diosa Pitao para la Guelaguetza 2022

 

#Oaxaca #IstmoPress Julio 2022.- Ya casi dan las 6 p.m. y en el parque central de Villa de Zachila comienza un certamen de belleza indígena que desde 1969 se lleva a cabo,  año con año, excepto los últimos dos años por la contingencia sanitaria. Pero este 2022 ha regresado.  Se trata de la elección de la “Diosa Pitao Cozobi 2022” o “Diosa de Maíz 2022” en la cultura zapoteca. Quien presidirá, junto a las autoridades municipales, las actividades denominadas “Laaniiroo xten daani xte Zaallil” (en lengua zapoteca), o “Fiesta Grande del Cerrito de Zaachila”, mejor conocida como Guelaguetza 2022.

 

Una gran carpa verde cube el sol, aunque el clima se tornaba nublado. Poco a poco, mujeres, hombres, niños, niñas, y familias, se hacen presente en las gradas. Debajo de ellas hay una mesa adornada con arreglos de hojas y mazorcas de maíz, conformada por  alrededor de 15 personalidades, entre ellas el cabildo municipal de Zaachila, y autoridades representantes de la coordinación del mismo evento.

 

Frente a la mesa y las gradas, está el escenario del teatro “Zaachila 600 años” al aire libre que luce el parque de este municipio. Adornado con arreglos de mazorcas de maíz, sobre tenates de hojas de palma. Una de cada lado, así como bocinas del equipo de sonido. Y en la parte inferior sobresalen milpas verdes recargadas sobre el escenario.

 

Se encienden las luces que alumbraban al escenario y le dan vida, junto a la melodía proveniente de la banda filarmónica “Cielo Xoxeño” de Santa Cruz Xoxocotlán, municipio aledaño a Villa de Zaachila. Quien fue invitada para dar un concierto antes y durante el certamen. Así mismo el maestro Calixto Baltazar, director de la Banda de Música de la Policía Estatal,  aceptó la invitación de dirigir parte del concierto. “Fue una gran experiencia” menciona, más tarde, uno de los integrantes de la banda “Cielo Xoxeño”

 

El aire calborota la decoración de papel picado colgado debajo de la carpa verde. La música regional de Oaxaca, como fandangos y sones, se puede sentir. Dan las 6:30 p.m. y la banda filarmónica toca su última melodía para dar comienzo al certamen, realizado y coordinado por el Ayuntamiento.

 

“Estamos aquí presentes porque tenemos una fiesta…que desde 1969, se ha buscado a alguien que presida esta importante fiesta (la Guelaguetza) y en Zaachila, tenemos a nuestra representante que es la Diosa del Maíz, a la cual se tiene que engalanar y pedirle como deidad que nos mande las lluvias para las buenas cosechas», dice el Presidente municipal de Zaachila, Carlos Rigoberto Chacom Pérez.

 

Agradece la presencia de sus “compañeros integrantes del cabildo y los señores del jurado”, entre ellos al arqueólogo Ismael Cruz, Maestro Aguilar Martínez, Maestro Andrés  Zevedo, Maestro Francisco Rodríguez, y a “nuestro soporte en la lengua materna”  al Maestro Nazario. Ya que recalca que en el municipio  se está “rescatando la lengua materna” y el máximo representante de ésta, es el maestro Nazario.

 

La Diosa Pitao Cozobi o Diosa del Maíz. Sus orígenes se remontan a la época prehispánica. Deidad a quien se le brindaba homenaje para obtener buenas cosechas en temporadas  de lluvia, ya que era el elemento principal de los pueblos mesoamericanos. Anteriormente las participantes que concursaban pertenecían a las delegaciones que se presentaban en la Guelaguetza, cada delegación realizaba la elección de una mujer, y esta era elegida y engalanada como la Diosa del Maíz.

 

“Publicada la convocatoria un mes anterior al día de hoy, 19 de junio del 2022 y  dirigida a las mujeres de la comunidad para elegir a la representante…se llevará a cabo este certamen” anuncia uno de los dos conductores del evento. Bajo las siguientes bases; “ser originaria de la Villa de Zaachila, hablar sobre la cultura local, y comprometerse a estar presente en todas las festividades de la Guelaguetza 2022” remarca.

 

Es el turno de presentar a las participantes, tanto en el público como en la mesa del presídium reina el silencio; la atención y la vista se dirigen al escenario, pero “dadas las condiciones,  que para este evento se tiene solo una participante, el jurado valorará su participación y realizará la liberación correspondiente en base a la convocatoria emitida” agrega la otra conductora del certámen. Los murmullos entre los presentes no se hacen esperar, puesto que la mayoría imaginaba ver a más de una participante en el certamen.

 

Liliana Nohemí Alvaráz Ruiz se dirige al escenario, con un porte distinguido entre los demás, porta uno de los tres trajes típicos de la región. Una falda larga roja con un fondo blanco, una blusa blanca con bordados, un rebozo gris atravesado en el pecho y en la cintura una faja color rosa. Se acerca al micrófono y dice

 

Vivo en la Villa de Zaachila, en el barrio la soledad. Y hoy vengo hablar de dos lugares muy importantes

 

Al comenzar su voz se escucha temblorosa, pero poco a poco,  empieza a fluir. Liliana habla de la zona arqueológica, mejor conocida como el Cerrito, fundada en el siglo XIII después de cristo.  Fue un lugar muy importante en la época de los zapotecos”. Además “tiene mucha cultura como por ejemplo las dos tumbas que tienen pinturas que están relacionada con el mundo de los muertos” explica.

 

También expone sobre el mercado tradicional del municipio, el cual es “uno de los más representativos, ya que a Oaxaca se le conoce por su gran variedad de mercados tradicionales” dice.

 

Al concluir su discurso, Liliana invita a la población a «poder gozar de sus grandes tradiciones” de Zaachila. Así mismo invita a los jóvenes que han perdido la costumbre de hablar el Zapoteco, a aprender. «Es una lengua muy hermosa», expresa.

Mientras el jurado dictaba el veredicto final, la banda filarmónica “Cielo Xoxeño” deleita a los presentes con una melodía llamada “Siempre en verano” del compositor Martín Clavijo.

 

Dos señoras apresuradas llegan a sentarse a las gradas, una de ellas pregunta; “¿ya dijeron quien ganó”, cuando escucha que no, vuelve a preguntar “¿cuántas participaron?”. Al escuchar que sólo participó una, su rostro cambia de emoción a sorpresa, puesto que en los años pasados, (antes de la contingencia sanitaria) por lo regular había más de dos participantes.

 

Ya dan las 7 p.m. y el micrófono pasan manos de uno de los integrantes de la mesa del presídium, el Maestro Nazario, quien da soporte a la lengua materna zapoteca. Él dará el veredicto final.

 

“De acuerdo al mensaje que escuchamos por parte de la única representante, hemos deliberado que tenga la oportunidad  de participar con esa personificación de Pitao Cozobi, muy a la manera de los pueblos que celebran la fiesta. Originalmente lunes del cerro, que  ahora denomina como Gueleguetza», puntualiza.

 

Agrega que “Zaachila es el único pueblo que por ser el último centro de la cultura zapoteca tiene a este personaje de pitao Cozobi.  Por tanto hay un compromiso por el propio ayuntamiento de estar al tanto de aquí a cuando sea esa celebración (la Guelaguetza), para que así la señorita tenga que estar en un aprendizaje continuo”.

 

Después de dar el veredicto, el Presidente municipal dice:

Con un grato agrado recibimos a Liliana como la deidad pitao Cozobi,  como la deidad de nuestras fiestas.

 

De fondo suenan una “Diana” tocada por la banda filarmónica, y se le entrega a Liliana un arreglo floral decorado con mazorcas y hojas de maíz. De igual manera los aplausos del público amenizan el momento y las cámaras de video y celulares rodean a Liliana, quien tiene una pequeña sonrisa en su rostro. “Me siento muy orgullosa que mi hija sea Diosa Pitao Cozobi” dice Magdalena Ruiz, mamá de Liliana, mientras toma fotos.

 

La elección y representación de Pitao Cozobi  se ha convertido en una tradición que refleja el respeto y veneración del pueblo de Zaachila a la deidad del maíz.

 

“El  fin de este certamen es buscar destacar que las mujeres zaachileñas promuevan y difundan la cultura e historia de nuestra comunidad a través de la lengua indígena, las artesanías, la música, el canto, la danza, los mitos, los cuentos, las leyendas, las tradiciones, la indumentaria, así como la cocina tradicional», dice la conductora.

 

Ahora Liliana como representadora de la deidad será una figura relevante en la festividad identificada como la Fiesta Grande del Cerrito de Zaachila.

 

El certamen ha concluido y los conductores cierran el evento dando pie a la banda filarmónica para “deleitarnos” con la última melodía regional.

 

Comienzan a quitar los adornos, recogen las milpas y algunas sillas, levantan la mesa del presídium y ahora sólo queda pendiente, por parte de Liliana, firmar una carta compromiso con las autoridades municipales con el propósito de comprometerse para cubrir la fiesta de la Guelaguetza 2022.

 

Y, por último, se anuncia que la Dirección de Cultura y la Autoridad Municipal llegarán a un acuerdo con la ganadora Liliana para formalizar la fecha de su “pedimento”, que es una tradición en el municipio en donde las autoridades se dirigen a la casa de la elegida para “pedir autorización” de manera “formal” a la familia de  la joven para su presencia en las festividades.

 

El certamen culmina pero empieza un nuevo evento. Mientras quitna los adornos, llegan personas a poner algunas sillas,  y algunas a tomar asiento en las gradas y  mientras quitan una lona colgada en el fondo del escenario que tiene en letras grandes la leyenda “Diosa Pitao Cozobi”, queda a la luz otra lona,  referente al siguiente evento: la llegada del electo gobernador del Estado de Oaxaca. Y es así como, mientras terminaba un evento cultural, comienza uno político

 

Texto y fotografía:  Greesth Islas, estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Univerisdad del Mar, Campus Huatulco.

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