Sin justicia para Fila Aldaz Desiderio a 2 años de su detencion arbitraria y tortura contra la gentrificación
Diana Manzo
Oaxaca, Oax.- El único pecado de Fila Aldaz Desiderio, persona no binarie indígena Ayuuk y defensore de derechos humanos en Oaxaca fue salir a la calle hace más de dos años y protestar en una calenda contra la gentrificación que vive la capital de Oaxaca; y a cambio, vivió detención arbitraria, tortura y violencia institucional, que no ha recibido justicia, al contrario, hoy vive con secuelas fisicas y emocionales que le ha dejado defender sus derechos humanos.

En conferencia de prensa, acompañado de activistas y defensoras de derechos humanos de la colectiva Consorcio Oaxaca, Fila Aldaz, quién también es fundador de la “Comedora Comunitaria Nkä’äymyujkëmë, Comamos Todxs” denunció que enfrenta una cadena de violencias estructurales sostenidas por el racismo institucional, la transfobia, el punitivismo, la criminalización de la protesta y la negligencia cotidiana de las instituciones obligadas a prevenir, investigar, sancionar y reparar la tortura, siendo una muestra más del sistema fallido en materia de tortura en Oaxaca.
A Fila como lo llaman de cariño lo detuvieron elementos de la policía estatal y lo torturaron, para después encarcelarlo el 27 de enero del 2024 cuando marchaba por denunciar altos costos de renta y visibilizar lo que vive la ciudad de Oaxaca.

“Fui golpeade, tirade, pisoteade, esposade de forma que se restringe su circulación, arrastrade y subide por la fuerza a una patrulla. Durante el traslado y posteriormente en instalaciones oficiales, fue sometide a amenazas, actos de discriminación por su origen indígena y su orientación sexual, humillaciones, tratos crueles y la negativa de acceso a agua y a su tratamiento médico. Estos hechos constituyen graves violaciones a su integridad, dignidad, salud, seguridad personal y proyecto de vida”, recuerda.
Las activistas denunciaron que la tortura no termina cuando cesa la agresión física. La tortura se prolonga en el miedo, el estrés postraumático, la ansiedad, la depresión, el hostigamiento, la persecución, la estigmatización, la carga comunitaria de sostener la vida cotidiana y la revictimización institucional.
“En el caso de Fila, la violencia ha continuado mediante actos de intimidación, vigilancia, amenazas y agresiones dirigidas también al espacio comunitario del que forma parte. Pretender reducir la gravedad estos hechos oculta la dimensión estructural de un sistema que permite que cuerpos indígenas, disidentes sexogenéricos, empobrecidos y defensores sean tratados como vidas disponibles”, agregaron.
La exigencia de Fila y las activistas es hacia la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, para que cumpla con sus obligaciones frente al caso: actuar con debida diligencia, perspectiva intercultural, antirracista, trans incluyente y de diversidad sexogenérica reconocer la gravedad de los hechos denunciados; evitar cualquier forma de revictimización.
Asimismo, exigieron a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de Oaxaca (CEAVO) cumpla sus obligaciones de atención, acompañamiento y reparación integral.
“La CEAVO debe garantizar una ruta clara, accesible, culturalmente pertinente y no revictimizante que incluya atención médica y psicosocial especializada, acompañamiento jurídico, medidas de seguridad, reconocimiento del daño individual y comunitario, reparación económica, medidas de satisfacción y garantías de no repetición. Una y otra vez seguimos documentando y señalando las deficiencias de la institución encabezada por Héctor Eduardo Vila, el caso de Fila no es excepción de su decepcionante e indignante actuación. La reparación no puede reducirse a gestiones parciales ni a respuestas burocráticas, debe reconocer el impacto profundo que la tortura produce en la vida y el proyecto político de una persona defensora”, señalaron.
También, hicieron un llamado a la Fiscalía de Oaxaca y a las autoridades competentes a garantizar la aplicación del Protocolo de Estambul, la investigación imparcial e independiente de los hechos, la identificación de responsabilidades directas y de cadena de mando, y la sanción penal y administrativa de quienes participaron, permitieron u omitieron actuar frente a la detención arbitraria, la tortura, los tratos crueles, la discriminación y el hostigamiento posterior.
“Fila ha sostenido, junto con su comunidad, un trabajo de cuidado y defensa de la vida a través de la Comedora Comunitaria Nkä’äymyujkëmë, Comamos Todxs, compartiendo alimento, agua, dulces, juguetes y acompañamiento con niñeces, mujeres en situación de violencia, familias indígenas, personas migrantes y poblaciones precarizadas”, puntualizan.
Finalmente exigieron justicia para Fila, y recalcaron, que atacar a Fila también implica atacar redes comunitarias que sostienen la vida frente al abandono institucional.
Datos del registro del fuero federal señalan, que del 2018 al 2024, el Registro Nacional del Delito de Tortura identificó que Oaxaca concentró 15.4% de las víctimas federales, equivalente a 1,224 víctimas; además, registró 965 presuntos responsables, 10.5% del total nacional en ese ámbito.
El Censo Nacional de Derechos Humanos Estatal 2025 reportó 8,035 hechos presuntamente violatorios registrados en la entidad durante 2024, entre ellos la tortura.
A nivel internacional, la edición 2026 del Índice Global de la Tortura, difundida por la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), mantiene a México dentro de los países evaluados en América y lo ubica en un nivel de “riesgo alto” de tortura y malos tratos.

