“Mujeres de barro Ayuujk”, el taller de alfareria donde las mujeres rompen el machismo y la discriminación

#Oaxaca 17 Oct (#Istmopress) – Esa textura suave de color café que acaricia con sus manos y que transforma en figuras, es su todo. Prisciliana Pérez Diaz tiene 84 años de edad y es impulsora de un taller de alfareria tradicoonal en Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca donde las mujeres son un ejemplo de organización y trabajo comunitario, así han roto el machismo y la discriminación.

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Esta mujer que tiene la experiencia de la vida en sus manos y en sus cabellos plateados es madre de tres mujeres : Rufina, Eufrosina y Alberta Martínez Días, a quienes heredó esta sabiduría ancestral que hoy en día sus nietas también practican.
En la alfarería la artesana descubrió su fortaleza y el valor como mujer creativa y poderosa, así fue venciendo las desigualdades que se enfrentó en su adolescencia y adultez donde a las mujeres no se les permitía estudiar ni trabajar.

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Ser ejemplo para sus tres hijas la impulsa a seguir creando figuras de barro, las cuales son conocidas a través de las redes sociales y en tiendas departamentales bajo la marca de “Alfareria y cerámica Ayuujk”.
Sonriente, la artesana octogenaria resume que este medio siglo que ha dedicado su vida a elaborar piezas de barro se ha reencontrado con sí misma y reafirma que la mujer así como el hombre son iguales, y que el trabajo no la hace más ni menos.

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“Hace cincuenta años, la mujer no tenía derecho a nada, nacer mujer pues era sinónimo de que iba a ser ama de casa y estar guardada, no teníamos derecho estudiar ni votar y tampoco a participar políticamente, entonces me refugié en el barro, dediqué mi vida en elaborar piezas y a mis hijas les inculqué lo mismo, hoy vemos como en este espacio la vida es más ligera, nos amamos, platicamos, y creemos que la mujer es poderosa, eso lo reafirmamos todos los días”, expresó.
En Tlahuitoltepec Mixe, la alfarería es parte de la manifestación cultural y cosmogónica de este pueblo enclavado en la sierra norte de Oaxaca, donde la música y la indumentaria gozan de importante aportación cultural de esta entidad sureña de México.
Rufina Martínez Díaz de 62 años, es la primogénita de Prisciliana. Su lucha ha sido sobrevivir en su pueblo y narra que su pasión es el barro.
“Desde mi cotidianidad elaboro figuras y artesanias de barro, soy la encargada de ir por la materia prima a mi rancho y de ahí caminó varias horas y lo traigo, aquí mis hermanas y mi madre, junto con mis hijas nos ponemos a elaborar las figuras, es un deleite para nuestra vida que hubiéramos heredado este oficio que visibiliza que la mujer no es débil, al contrario, es organizada y creativa”, indicó.

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Rufina a los 10 años comenzó a trabajar con el barro junto con su familia, donde todos los días se dedicaban a la elaboración de las piezas. Mientras su padre se dedicaba a ser músico su madre junto con sus hermanas iban a acarrear el agua, a extraer el barro y la arcilla.
Durante los años de su labor ella ha mantenido la tradición ancestral, y ha rescatado la importancia de las tradiciones que están en fuerte riesgo de perderse ante el llamado “desarrollo” que es la industria del barro en serie, donde ya no se aplica la mente ni el corazón.
“La alfarería es algo tradicional, viene de la tierra y regresa con la tierra” recalcó Rufina al señalar que por eso siguen elaborando piezas de barro, porque es un ejemplo de empoderar a la mujer para que obtengan su propio dinero sin depender de los demás.
En el taller de Alfarería la técnica que se usa es ancestral y se protege a la naturaleza, por eso no es un trabajo de serie, sino en cada pieza se cuida la forma, el fondo, los detalles y que exista armonía.
Concepción es nieta de Prisciliana, su juventud inyecta dinamismo en el taller, como joven propone diseños nuevos para una mejor venta, sin perder de vista la calidad de los productos.

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“Modelar el barro, esa masa color café, de nuestra piel, de la madre tierra, es algo impredecible, algo con el cual nacimos y nos da fuerza y valor, hemos crecido viendo a la abuela Prisciliana elaborar figuras, ese ejemplo es el que nos motiva a seguir creando más desde nuestro taller familiar de mujeres, un espacio independiente donde se privilegia la vida en igualdad”, concluyó.

 

Diana Manzo / Agencia de Noticias IstmoPress

Fotos cortesía de Concepción Vásquez

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