En un campamento de Ixtaltepec maestros damnificados dan clases

#Ixtaltepec 03 octubre (#Istmopress).- Lo que inició como un campamento de damnificados después del terremoto del 7 de septiembre , ahora se ha convertido en un espacio de convivencia escolar,  cinco maestros que pertenecen a la sección 22 de la CNTE  y una  voluntaria, todos damnificados,  hace una semana comenzaron a impartir clases a niños y jóvenes como terapia para sanar el estrés que se vive por las constantes replicas causadas por el movimiento telúrico.

 

La fuerte sacudida que la tierra les dio  y sigue dando con las replicas no se olvidará asegura el profesor Carlitos Jiménez Jiménez pero con clases dinámicas como lo han emprendido, los estudiantes han cambiado su percepción de lo ocurrido el pasado 7 de septiembre, han entendido que el sismo es un movimiento natural de la tierra.

 

Este refugio de vecinos  que durante dos horas y media se convierte en espacio de aprendizaje nació desde el pasado 8 de septiembre como una solidaridad de vecinos del barrio Santa Rita en Ixtaltepec,  quienes al contabilizar la presencia de 17 niñas y niños, hijos de damnificados;  decidieron  buscar la forma de entretenerlos y coincidieron que darles cátedras de  español y matemáticas era una buena opción.

 

Durante dos horas y media de 10:00 de la mañana a 12:30 de la tarde, los cinco profesores “ Marisela Jiménez Jiménez, José Ramón Velásquez Aquino, Fernanda Gallegos, Rosa Edna Mecott Gómez y Carlitos Jiménez Jiménez” y Valentina Santiago López, que se ha sumado como voluntaria, imparten las cátedras de una galera de madera y techo de lamina que fue construida por   Jesús Mecott Gómez,  vecino damnificado y quién también prestó las sillas y las mesas.

 

La ayuda solidaria  que han demostrado los vecinos ha sido el triunfo para que las clases puedan brindarse a los niños y jóvenes, quienes en un principio solo eran para sus hijos y actualmente suman 34  niños que llegan de  las localidades de Tehuantepec y  Juchitán.

 

En la  galera de madera y lamina que mide aproximadamente 6 metros de largo por dos de ancho se distribuye por nivel educativo, de un lado están los de preescolar, del otro primaria y en el otro extremo secundaria, y una vez que se retiran ingresan jóvenes de preparatoria.

 

“Todo comenzó como entretenimiento de nuestros niños para disminuir el estrés pos  traumático que dejó el terremoto y para olvidar las constantes réplicas, pero ha funcionado, llevamos una semana impartiendo clases y los niños están muy contentos, además gente solidaria ha venido a darles espectáculo de teatro guiñol y también canto, hoy lunes por ejemplo llegaron los sicólogos de la Secretaria de Salud”, indicó el profesor Carlitos Jiménez Jiménez.

 

Los profesores imparten clases de español y matemáticas, los niños traen sus libros y entre todos contestan las lecturas, se ha vuelto una hermandad de vecinos y vecinas que antes no había por que cada uno estudiaba en diferentes instituciones educativas.

 

Valentina Santiago López, se unió a los profesores como voluntaria, imparte clases a los niños de preescolar y los de primer grado de primaria, su experiencia ha sido maravillosa asegura, porque ha conocido de cerca la vida en las aulas que llevan los profesores.

 

“No es nada fácil atender a los niños, pero me ha gustado, me he solidarizado con los profesores, los felicitó por esa gran labor,  me siento contenta”, dijo.

 

Durante las clases los niños y niñas opinan, hablan, cuentan sobre el terremoto, se desahogan y hasta pintan sus experiencias, lo cual explican los maestros es una gran terapia que no la encontraran en otro lugar.

 

“Nuestros niños están entendiendo que el terremoto y los sismos son parte de la naturaleza, poco a poco será, sabemos no es sencillo y tampoco fácil, es algo que tardará un poco en normalizarse,  cuando las réplicas llegan todos nos salimos en orden y tratamos de tranquilizarnos, los niños lo han comprendido y eso nos tiene motivados”, explicó Marisela Jiménez Jiménez, otra de las profesoras.

 

Los profesores recalcaron que es necesario que este proyecto se haga presente  en otros campamentos de damnificados, porque se trata de ayudar a los menores  y jóvenes que requieren ser atendidos sicológicamente ante una emergencia que se vive como lo es un terremoto.

 

“En nuestras manos está ayudar a los niños, y lo hemos visto, en un principio que formamos el campamento estaban de mal humor, solo querían ver el celular y estar acostados, ahora no, se levantan temprano, se arreglan y están listos para recibir las clases, ha sido maravilloso lo que se ha logrado en una semana”.

 

Hasta la fecha no hay plazo para el regreso a clases, el profesor Carlitos Jiménez explicó que seguramente tardará debido a que muchas escuelas se colapsaron  y la mayoría tiene grietas, expresó que su centro de trabajo ubicado en la séptima sección de Juchitán quedó inservible y hasta la fecha no construyen módulos, por lo que una buena opción es que sus compañeros docentes dieran clases como terapia.

 

Según las autoridades de Oaxaca, derivado del terremoto del 7 de septiembre, un total de 324 escuelas resultaron con daños y afectaciones, y 47 se reconstruirán en su totalidad, entre ellas el Centro Escolar de Juchitán, una institución emblemática e histórica que supera los 70 años de vida.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

 

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