Niños y maestros maiceros/ Víctor Fuentes

Es muy grato recibir invitaciones, de cualquier índole, ser invitado significa que uno es bien visto, aceptado, o simplemente es agradable estar en ese ambiente, para el cual lo convocan,  y saber de ante  mano que será bien recibido.

Este fue, el caso de una invitación formal que recibí, la mañana del miércoles 15 de febrero del año 2017, se me entregó en manos de una tercera persona, él la recibió el martes en mi ausencia, tener el oficio de invitación firmado por el director mucho antes,  lo llevó a decirme que la escuela entera estaba invitada a participar en el  cierre de un proyecto, que los docentes de educación preescolar bilingüe Francisco I. Madero nos convocaba.

Nuestro entusiasmo creció, hacíamos planes de cómo llevarlos a todos y que pudieran disfrutar y conocer sin mayores complicaciones  lo que la escuela ofrecía. Pero al leer detenido el oficio, nos percatamos que erasólodirigido alosdirectores delas distintas  escuelas entreellos, a mí.

Supuse muchascosas, lo mejor fue salir de dudas para eso, busqué al director Antonio Peña Agustín, en su domicilio, al no hallarlo, recurrí al plantel, necesitaba cerciorarme, y confirmar nuestra visita. Tampoco lo encontré, uno de los profesores, me puso al tanto y aclaró lo que en su momento el oficio bien hizo.

Entrelo que se me ocurrió que podría suceder es que nos sentaran en una mesa y que todos los niños nos aplaudieran, sin haber hecho nada. Más delo mismo, pero el maestro  nos sorprendió,llegamos a tiempo una maestra que fue en sustitución de su director, nos  presentaron de manera formal, el director les comentó a todos, niños y padres.

Dio indicaciones para visitar y entrevistar a cada uno de los cinco equipos, pues cada unose organizó para preparar, ofrecer y compartir algún platillo derivado del producto base, el maíz, para que  los presentes pudiéramos  degustar.

Nospidió tomar fotografías y tener  registro gráfico del evento. Que nos sintiéramos en casa, que podíamos preguntar todo lo que quisiéramos,  fue así como se me ocurrió escribir lo que viví y compartirlo con ustedes.

Bajoun huanacaxtle, ahora de escasas hojas se construyó recién un horno de nixtamal exprofeso, donde las madres hornearon guetabi’ngui con camarón, echaron tortillas y otras totopos. Algunas prendieron fogatas improvisadas en distintos puntos del área escolar, sobre la lumbre chispeante hervía nisiabachia’. O el atol de elotes y elotes tiernos hervidos al vapor que algunos degustaron con chile picante y limón

Hubo momentos de desesperación porque lacocina fue lenta, pero después de dos horas cada equipo demanera simultánea le pidió al director Antonio, anunciar que todos, niños, padres e invitados podíamos pasarasus puestos a probar, degustar, ycompartir losplatillos humeantes de vapor.

Tomé atole blanco, mi acompañante tomó champurrado, y los otros invitados les ofrecieron lo que sus apetitos demandaran. Todo caliente y la amabilidad de las madres al servirlo. A mí me  tocó un platillo que contenía mole de camarón con tiras de huevo que flotaba sobre el plato de unicel. Después comimos guetabi’ngui, memelas y yanome esperé que repartieran los totopos.

Antes de despedirme, le pregunté al director sobre el proyecto que denominaron “La siembra y los derivados del maíz, una herencia ancestral en la comunidad de Chicapa de Castro” para eso, niños y maestros, sembraron maíz en los pequeños espacios de área verde. Esta siembra está en fase de milpa,apunto de darse ya los elotes, son pequeños lotes, pero abundantes espigas pardas llenan el jardín. Dos espantapájarosfabricados por los niños ahuyentan a  los zanates invasores.

Entonces él,me comentó que esta partede la siembra corresponde a la primera fase, que es la de generar las condiciones desde el aula, todo sobre el tema del maíz,  desarrollaron todos actividades didácticas dándole importancia al maíz como alimento ancestral.

Los padres se han involucrado desde el principio, pero en esta segunda fase, es donde las madres han puesto su mayor esfuerzo y voluntad para que  sus hijos valoren el trabajo cotidiano de las abuelas de Chicapa de Castro.

No pude apreciar la participación directa de los niños, hallar supresencia entusiasta y llenade algarabía medejamás que satisfecho. Ellos al ver asus madres implicarse en unaactividad  distinta en la escuela, los harásin duda más habidos para aprender mejor.

Me comentó que habrá unatercera fase, esta se hará para toda la comunidad, y es dónde podremosparticipar toda la escuela,si queremos, porque será unlugar público. También recordó que estaserá unasegunda ocasión en reunir en un proyecto a toda la comunidad con músicos y poetas. Que gustosos, en esa ocasión, hablaron de sus creaciones ypreocupaciones en torno a la lengua.

Me despedí deseándoles muchas felicidades por sumarse y revitalizar la cultura, despertar las voluntades y probar nuevas maneras de aprender y hacer escuela.

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