Guie’ Cheguiigu, fe y tradición del pueblo zapoteca de Juchitán

#Juchitán 25 mayo (#Istmopress).- Música, flores y algarabía sin olvidar los cohetes acompañan la celebración de la vela San Vicente Ferrer “Guie’ Cheguigu” una de las festividades del pueblo de Juchitán de mayor vistosidad, porque su regada de frutas y flores da muestra de fe y tradición como las otras que se realizan en este mes de mayo, le acompañan mujeres con su vestimenta tradicional (enagua y huipil), hombres campesinos con sus carretas y pescadores con sus atarrayas; la alegría es lo que resalta durante el recorrido en las principales calles de Juchitán.

Florentina Toledo Sánchez y Francisco Manuel Villalobos Ricardez fungieron como mayordomos de Guie` Cheguiigu en este 2017, por herencia y tradición de sus padres y suegros respectivamente Carlos Toledo Gómez y Josefina Sánchez Sánchez.

La Vela San Vicente Ferrer Guie’ Cheguiigu, es una festividad que realizan los juchitecos que habitan en la octava sección conocido como “Cheguigo” dedicada al patrón de los juchitecos “San Vicente Ferrer” y que se caracteriza por realizar un paseo vistoso y alegre donde acuden niñas, niños, mujeres y hombres que realizan una manda religiosa, algunos montan caballos, otros en carros adornados y otros más en carretas.

“Todos los que acuden como capitanas, capitán o reinas tienen una promesa que sus padres o ellos mismos pidieron al Santo Patrón San Vicente Ferrer además también se privilegia todavía el tequio, mucha gente nos ayuda, es un gasto muy fuerte pero que se hace con gusto y amor, en nuestro caso agradecimiento a nuestro patrón por todas sus bondades y fortalezas”, explicó Florentina Toledo Sánchez, mayordoma de estas festividades.

En Juchitán es tradicional que los campesinos abran las regadas de frutas con sus vistosas carretas de bueyes y los pescadores lo cierren con sus atarrayas que si te descuidas de inmediato te atrapan, en la Guie’ Cheguiigu no fue la excepción, el paseo duró cerca de dos horas y media participaron cerca de 20 carros alegóricos, decenas de caballos y cientos de personas.

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Lejos de los gastos que superan los 250 mil pesos entre ellos la contribución del pago de grupos musicales y bandas de música , ser mayordomo de Guie’ Cheguigo es uno de los mayores anhelos de los socios porque es muestra de fe y agradecimiento. Durante su baile que se realiza al día siguiente al paseo de carros alegóricos reúne a más de 3 mil asistentes quienes aprecian la coronación de la reina de las festividades.

“En este año quisimos apegarnos a la ceremonia que hacían nuestros abuelos, realizamos el corte de la flor del coros en los campos de Donají un pueblo ubicado en la zona norte del Istmo, además de las hojas de plátano en San Blas Atempa y el de las ramas de sauce en el río de los perros, mucha gente nos ayudó así como la familia, algunos con flores, accesorios y su presencia física fue lo más importante”, expresaron.

El paseo por las calles y avenidas fue lo más esperado de esta festividad, en cada esquina se miraban decenas de personas que simulaban hormigas ansiosas de apreciar el recorrido que esta año permitió el paseo de un “torito” que simula a la pamplonada en donde alrededor del animal van jóvenes y señores corriendo para evitar ser lastimados.

Posteriormente, los labriegos son los que continúan con el paseo de las carretas, las cuales van adornadas con ramas verdes y pintadas con la leyenda de la fiesta tradicional, en cada una van montadas mujeres y también jóvenes que arrojan artículos y accesorios a los asistentes.

La hija de los mayordomos, Flor Thalia Villalobos Toledo fungió como reina de Guie’ Cheguiigu y fue coronada por sus padrinos Roselia Cha’ ca y Victor Cata. Durante tres días las familias de esta sección se involucran en sus festividades y participan también en la misa, baile por la tarde y lavada de ollas.

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Florentina y Francisco Manuel coinciden que la mayordomía y tener una imagen de San Vicente Ferrer en su domicilio ha sido maravilloso, no olvidan los detalles de amigos y familiares que gustosamente cooperaron, desde sombreros, flores, el tequio, mezcales y hasta palabras de aliento, todo se complementó para cumplir con la celebración.

“La herencia de la mayordomía es de generación en generación, eso queremos dejarle a nuestras tres hijas, así como nuestros padres nos lo inculcaron deseamos que ellas también lo hagan, ha sido un honor ser mayordomos de esta fiesta porque con ello agradecemos a San Vicente Ferrer y al pueblo de Juchitán sus muestras de cariño y afecto”, expresaron.

En la casa de los mayordomos previo al festejo la gente se junta, comen y disfrutan de los alimentos tradicionales, beben mezcal y bailan con la tambora y la flauta, es la molida de polvo dicen; el día de la vela se alistan a muy temprana hora escuchan música y escuchan la misa celebrada en honor a San Vicente Ferrer en su parroquia , a su regreso realizan la coronación de la reina y bailan hasta el cansancio, pero eso no es todo, al día siguiente nuevamente sigue la fiesta porque se celebrará la lavada de ollas.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

Fotografías: Jacciel Morales

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