“Guendanabani”. La escultura del crucero, a cero.

#Juchitán 6 Dic (#Istmopress) – Puestos de comida ambulante, mesa donde se reúnen y comen los checadores del sitio de taxi denominado “El crucero”, gente que va y viene, uno que otro indigente o malabaristas y payasos que esperan turno. Todos se reguardan en un ala de sombra que proyecta el árbol ubicado en la plaza, donde, ya hace algunos años, se colocó un conjunto de piezas denominado Guendanabani, y la gente lo conoció como ‘monumento a los espermas’ son cuatro en total, con figuras talladas en la parte final, dan forma rostros que sobre salían en un ovalo, las cuatro tallas corresponden a la autoría del maestro Víctor Cha’ca’.

Crucero Juchitán

En una ocasión por la conmemoración del día de la lucha contra el VHI – SIDA, el ahora finado maestro Eli Bartolo Marcial, intelectual promotor de los derechos de la diversidad sexual, y presidente de honor y justicia de la A.C. Gunaxhi Guendanabani realizó un acto masivo de encondonar las piezas, en ese año del 2013, ya eran solo tres, el acto  consistió en la puesta de un plástico que simulaba condones, y se fijó con moños rojos. En presencia de artistas y gente interesada en el tema.

Se rumoró que la pieza faltante fue extraída a propósito, y no pasó de acusación sin fundamento. Luego vino el rápido deterioro de las restantes, polilla, creación de moho y abandono, dos troncos de ellas están botados en los camellones que fueron jardineas en la misma plaza.  Estos troncos ya no tienen los rostros de media luna personajes que creo el maestro Víctor Cha’ca.

Crucero Juchitán1

Estar ahí, en la plaza se respira ese abandono, y  para los que apreciamos la obra en su momento, representa una poderosa inquietud, surgen lucubraciones en la cabeza. Me viene de pronto que en septiembre del año 2018, después de detenerme ahí, le envié mensaje de texto a la periodista, hija por supuesto del maestro Víctor Cha’ca’. 

Luego recibí respuesta. Me atreví a solicitarle que intercediera para que el maestro nos donara la pieza aun erguida.  Pensé que nosotros podíamos darle mayor cuidado.  

Transcribo la parte de la conversación entre ella y yo.   

 

 

 

Hola Roselia, pasé hoy por la escultura del crucero, con la lluvia no tardará en caerse ¿Crees que sería posible una donación a Galería Gubidxa? No sé qué me da verlo ahí sólito, y abandonado. Si fuera eso posible buscaría un lugar mejor en la ribera del río Espíritu Santo y lo pondríamos. Ojala se pueda. Besos.

Hola amigo. Ya no le pertenece a mi papá, es del pueblo de Juchitán, el ayuntamiento le pagó a mi papá para realizarlo, por eso él tampoco interviene para rescatarlo, las dos veces que lo restauró fue a petición del ayuntamiento hace años y le pagaron a unos carpinteros. Tendrías que pedirlo o solicitarlo al cabildo, es propiedad del municipio, amigo. Y para rematar, concluyó: 

“Se pagó con recursos del municipio y son ellos responsables de su situación pero nunca les ha importado”

Su respuesta me dejó tranquilo, pero me sigue inquietando desde hoy, que volví a ocupar ese lugar, me surgen nuevas preguntas y me resulta demasiado deprimente y, al mismo tiempo, me corroe saber que los que podrían hacer algo para estos espacios públicos, sencillamente no lo hacen propio  ¿El comercio ambulante siempre existirá?, ¿Los taxistas es imprescindible que ocupen la plaza?  La plaza es un oasis, debería seguir siendo para todos y para los que venimos de fuera.

Durante la misma fecha del encondonamiento de sus piezas, la periodista Dioscelina Trujillo, entrevistó al maestro. Entre otras cosas compartió a sus lectores lo siguiente: “Esta pieza marcó mi vida, porque significó mi éxodo de mi tierra Juchitán, fue creada cuando tuve que salir para alcanzar la proyección que hoy tiene mis piezas”, como podemos leer fue un orgullo para él, pues le es muy significativa. Y sí que lo es para quienes una vez lo vimos cuidado y erguido bajo el cielo de Juchitán.

Urge que alguien pronto se ocupe  de esta plaza, donde antes esas tallas que una vez tocó las manos del maestro Víctor, lucían con todo el brillo, por el valor que se meceré, debíamos devolverle al menos un poco de respeto.   

Víctor Fuentes / Agencia de Noticias IstmoPress

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