Recargar el lápiz

10 jun (#Istmopress) .- Escribir en la indignación ¿Cómo podemos resistir?, ¿De qué hay que resistir?, ¿Cuánto? Así podría generar múltiples preguntas y pocas respuestas. Cuando escribimos desde la indignación corremos el riesgo de dar una sola versión y ensañarnos con el enemigo, esto para nada es deseable. No se trata de confrontar en los hechos ni en papeles. Ni dejar constancia de la indignación más pura, creo también con hacerlo nada se gana.

Estamos irritados ¿Todos los pobres?, ¿Los sometidos?, ¿Qué parte de la población Mexicana está indignada?,¿Qué clase y sector?,¿Por qué los demás no lo están?,¿Qué sucede en sus cabezas?

Indiferencia no puede llamársele, es un grupo de intereses que se trastoca, se transgrede, por el sector “vulnerable” para enfocarlo a los eufemismos empleados por la elite política. Es la manera más elegante de llamar a la gente explotada física, social y culturalmente.

La indignación nos hace tomar partido,efecto que haría bien a quienes se consideran conscientes del desarrollo económico, ético y cultural de México. Una persona consciente no solo elabora un discurso plagado de demagogia y lo saca a la luz ¿La patria realmente necesita héroes?, ¿El país entero podría vivir sin maestros?, ¿Sin educación?, ¿Sin escuelas? , ¿Sería éste el mejor país?

La indignación puede llevarnos a la autodestrucción, a aniquilarnos y aceptar de facto las “reformas” ¿Sin haber siquiera luchado por una mejora?, ¿Por qué habría de aceptarse sin cuestionar la democracia con la que este régimen opera? , ¿Es operante este régimen?, ¿Es necesario desoírlo?

Los más conscientes en el devenir de la historia son los artistas, los creadores. Aunque a ellos, nadie los haya interpretado y comprendido en su propio tiempo. Ese avance natural de imaginar y proyectar el futuro. Es una oportunidad que puede ahora ante tanta indignación ser la respuesta, quizá no acertada, pero sí la más elocuente, respuesta a la que habría que cuidarse por lábil.

Este sector artístico de la población está también dividido sino física, pero si culturalmente y también representa a la elite que se demanda, y puede ser contra producente seguir la corriente imperante en su proyección de presente y futuro, no es fácil fiarse de su  arte y su manera de distribuirlo. Podrá verse afectado sus interés o ser también borrado del sistema que lo alimenta. ¿Qué y quiénes de este sector pueden ser intocables?

¿Qué hacer con la masa?, ¿Aniquilarlos cómo se está haciendo? Desde el  punto de vista del  opresor la masa es improductiva ¿Cuánta verdad hay en este palabra?, ¿Qué y para qué la  productividad? , ¿A quién beneficia? He aquí la pregunta urgida de respuestas ¿Sirve para algo el maestro?, ¿A quién es todavía útil?

¿Es necesaria esa figura anquilosada del maestro urbano?,¿Ese maestro,presa fácil de los programas y “reformas” urgidas?

O necesitamos otro maestro, otra escuela,  otro modo de leer el mundo, un maestro que sepa leerse, otro maestro que convenza a la masa que puede aspirar a otro presente mejor. Ese es el  artista que esperamos revolucione el mundo inmediato de los niños del país. La escuela vieja debe morir, la escuela y pedagogía plagiada, debe morir, esa escuela ajena, la escuela enajenante.

Los maestros de hoy necesitan aspirar no solo la comodidad mezquina, limitada  y personal, no deben pensar solo en el porvenir sino en el devenir, en el afán de construir desde abajo, con los que poseen el poder cultural, los dueños de las riquezas de la tierra que los oligarcas acodician  tanto  en poseer, mantener y una vez obtenido, destruir.

Esa riqueza es solidaria, humana, natural y no requiere de escuela caduca para perpetuarla, sola se ha mantenido (casi inalterable) a lo largo de los siglos, pasaran más siglos y ella estará del lado de los legítimos poseedores.

Los artistas han mirado un mundo inimaginable ¿Por qué no seguir sus pasos?, ¿Por qué los maestros han de padecer la miseria de los poderosos, teniendo la riqueza a su favor? Con un día, una semana,  un mes o un año de intervención artística en solidaridad y franca rebeldía del artista contribuirá para que los otros, la gente, la gran masa  comprenda la dimensión de lo absurdo de la “reforma”, no sólo educativa sino del que se le impone al país entero.

Es urgente este llamado a la instalación artística como demanda, como fusil cultural, como batallón itinerante, que le demuestre al país entero que la escuela como tal debe morir, es imprescindible que sea así, y renacer en el arte compartido,dejar de ser un país que se muere de hambre cultural, teniendo una riqueza inmensamente insoslayable.

Los modelos democráticos que hoy nos subyuga no lo requerimos, ese modo oscuro de practicarla, ejercerla y distribuirla atosiga nuestra imaginación, nuestro deseo inmenso de mantener una riqueza que alimente las esperanzas en todos. Construir un presente así,es urgente, es necesario, es vital.

No deseo se confunda que solicitar a los artistas, pelear la batalla por los docentes, tampoco a los docentes agradaría que fuesen prestidigitadores del porvenir político del país, la obra del artista es permanente, de ahí la fuerza y el poder significativo de su aporte.

En los artistas que somos todos, finco la responsabilidad inminente de reconstruir el poder del pueblo, las leyes son papeles muertos de un museo anticuado, cada estado es rico y como tal, es nuestro deber recordarle que lo distribuya equitativamente.

En este momento histórico del país. No necesitamos de elites que desplieguen signos de poder real, avasallando nuestra inteligencia  menospreciando nuestra historia educativa. Nuestra historia vencida no se repetirá, escríbanosla, aún es tiempo.

 

Víctor Fuentes

Compartir publicaciónEmail this to someoneShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this page

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *