Víctor Fuentes / Los pasos y el Río Espíritu Santo

Desde el puente zapotal, los tres. Mi amigo, un campesino y yo. Divisábamos el fluir de la corriente del río Espíritu Santo, en silenciosa contemplación, luego uno a uno nos fue preguntando de que barrio éramos, nos recordó que hacía falta una persona,se refería a su sobrina, una de las artistas voluntarias que han plasmado sus obras en esta ribera.

Después de darnos mutuas referencias de quienes fueron y son nuestros familiares, parados aun sobre el puente, el señor, con toda calma nos fue indicando que pasos eran los que se destinaba para las mujeres y qué para los barones, hace apenas unos 20 años, le llamamos pasos las bocacalles que hacen cruce entre calles y avenidas y desembocan directo al río.

Eso era el entendido, pero las personas poco a poco se fueron acercando más a la ribera, ya sea cercando o bardeando o construyendo justo sobre el bordo de contención. Entonces varios pasos se fueron quedando solo de nombre, los más sonados hasta ahora, lo fueron por su bellaplaya, arena fina o gravilla, árboles que cobijaban el lecho, como el Du’ga’ que existieron dos pasos con el mismo nombre, en ambos se podía columpiar y tirarse un clavado desde lo alto de sus ramas elásticas.

Pasos como el Zapotal, que ahora desde el puente podíamos apreciar la corriente del río llevar troncos de sauces secos con todo y sus ramas, nos decía el señor, acá se bañaban las mujeres, era un paso para ellas, si alguien venia era mal visto, se pensaba que era un libidinoso.

No se le decía nada, pero se le juzgaba a sus espaldas. “Yo digo que no teníamos maldad, la gente se podía bañar desnuda, éramos inocentes” declaró presuroso el señor. Este recuerdo lo saboreaba intenso nuestro compañero, nos dijo uno a uno los nombres de los pasos, y que estaban intercalados un lugar para bañarse exclusivamente la mujer y otro para los hombres, no estaba declarado con un letrero ni especificado solo era respetado por todos. Nada más.

Los pasos delimitaban también estos espacios, los hay aun para la extracción de arena y gravilla, servían para referencias de los acontecimientos, en el paso Du’ga’ hace años se  tiró un clavado el hijo de un cartero y todo el pueblo se volcó a su búsqueda, luego en una temporada de río creciente el hijo de Na Chiquita Chico, quiso cruzar el río en una competencia entre sus amigos de la escuela, ya no salió a flote, fue un suceso de gran consternación para su búsqueda los padres solicitaron ayuda de la marina y llegaron buzos a explorar, lo hayan después de tres días.

Los pasos que han quedado en la memoria son: Tino Leona, Che Ndre,Zapotal,Alambre, los Du’ga’ , Na Leontina, Canoa, Puente de ferrocarriles, entre muchos más. Nuestro eventual acompañante nos hacía ver con profunda nostalgia, que el río era sin dudamás ancho, la gente fue cercando y apoderándose de él, como nadie les dice nada, lo siguen haciendo,nos habló deloslinderos, delos pozos que se podían hacer con facilidad para extraer agua limpia para llevar a casa osi se tenía sedal regresar delos terrenos de cultivo, unosolo hacia una excavación con las manos y el agua brotaba de inmediato. Estos pasajes le hacían destellar chispas de alegría en sus ojos.

Y, a nosotros, nos llena de satisfacción encontrar personas que por nada le hará daño al río, élnos dijo: “yo mando a tirar la basura con los carretones” y señaló a quienes aún lo hacen, no bien terminaba de decirlo apareció un joven delgado que llevaba dos tambos sucios que enel interior contenía agua ensangrentada, lo esparce sobre el bordo, muy cerca delosárboles que nosotros hemos plantado con la intención de reforestar esta rivera, entre el paso Zapotal y Alambre.

Los tres nosmiramos, sin decir palabra, se acerca una persona con una moto, lo interrumpe, se aleja denosotros y después solo regresa para despedirse, nos dejó varados sobre el puente viendo caer la tarde y recibir los primeros piquetes delos mosquitos que la lluvia ayudó a brotar de entre la maleza.

 

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