Los chorizos del siglo pasado / Víctor Fuentes

 

Na Elia Chorizo, fue la señora que conocí, dos décadas antes del fin del siglo pasado. Se ganó el mote por elaborar de manera artesanal los chorizos frescos, la veía en el mercado mientras mi madre vendía agua de horchata, su rostro duro la hacía parecer una mujer huraña, aun así, tuvo clientes, y vendía los chorizos en casa o ahí mismo todos los días, el mercado,lequedaba ados cuadras de su casa.

Me he olvidado del sabor de sus chorizos, tal vez porque nunca los probé, pero los recuerdosde verla colgarlos sobre un hilo grasiento, o acomodarlos en sus palanganas batidas de achiote, me hace pensar en el cariño que les prodigaba a sus productos, como si se tratara de un recién nacido.

Ella, vivió encasa de su madre, quien la ayudaba en estos menesteres, después se mudó porlas vías férreas, sus hijas ya no continuaron con la tradición, se alejaron por completo del negocio, aunque se dedicaron a otros, más acorde con su profesión, a pesar de ello, siguen llevando el apodo, que la madre les heredó.

El olor, el sabor y la consistencia es importante para elegir los chorizos, y sobre todo que se embutan. Si no es así, no se le puede llamar chorizo, recién llegaron a casa a ofrecerme comprar por kilogramos este producto, mientras élofrecía, me llegó de inmediato este exquisito olor, sobre todocuando ya está en la olla retorciéndose en su propia grasa.

Algo me hizo pensar en lo mucho que es comprar un kilo, pecar en gula, o algunaintuición de esas que a vecesresulta prudente hacer caso.

Al siguiente día, casi anocheciendo,llega el surtidor de chorizos,de buen humor, sarcástico como él solo, saca del recipiente que parece termo, una bolsa de plástico que contenía carne teñida de rojo, quedé pasmado, y pregunté por los chorizos, en losembutidos. Los chorizos que yo conozco, su respuesta fue tan irónicacomo todo él mismo: “Mira pues, esos ya quedaron en el pasado, son microbianos”, me dijo. Respondí, tajante: Xi microbiano xi ga’bia. Quierochorizos de verdad, delos que vienenen su envase, para no discutir por algo que puede ser insignificante, recibí el pedido, carne que no es chorizo.

Me acordé delos chorizos de Na Elia, me lamenté no haberlos comido, o silos comí no recuerdo esesabor, pero claro he comido muchas veces chorizos, me falta probar el de Toluca, el chorizo  verde, imagino que me gustara.

Me detuve y me ganó la preocupación de aconsejar, terminé pensando en porqué privar a los clientes la posibilidad de usar el chorizo como su paladar lo desee, podría meter a cocerlos al horno, a la brasa, o hacerlo que nos venga en gana con ellos.

Estos, los nuevos surtidores, les permite ahorrar ingredientes, tiempo de espera, evitan lo principalembutir para nolidiar con las tripas, esperar el tiempo de marinar, y de paso sin importar recurren a la bolsa, que sin pensarlo abonan más el problema de generación de basura, principal motivo que mehará desistir volver a comprar. De hacerlo lo tendría que pensar muy bien.

En este insignificante detalle, pero principio de generarmás basura, y aparte de negarnos la imagen que se tiene del chorizo, podría favorecer quizás, al crear un nuevo nombre para esta presentación, sería acaso una ganancia.

De seguir así, todos los fabricantes caseros de chorizo, habría que pensar entre todos, qué hacer con el problema que aqueja a UniónHidalgo, sobre todo ahora que llueve, hace unos cuantos días los colectores de basura, que son másde tres grupos, uno de ellos, llevó sus carretones llenos de basura hasta el centro, ahí se apostaron frente a palacio, en espera de que el presidente les resolviera el servicio de volteo, el único con el que cuenta la comunidad.

Ellos le recordaronque el volteo, no es para otros fines ynegocios particulares, al parecer, el camión se estaba ocupando para transportar arena o tierra para las calles. O para fines personales. En menos de media hora el volteo les volvió a brindarservicio. En los comentarios de Facebook, la gente decía que ellugardela basura era en casa del tesorero o el delmismo presidente, que estos eran alfin y acabo lo mismo.

Muchas ocasiones el no pensar antes de hacer, en este caso, comentar, puede incomodar a los aludidos o volverlos más escurridizos, o alejarnos deunapropuesta que nos lleve sino a solucionar el problema, al menosofrezca una pauta que todos podamos seguir, y dejar de padecer este lastre de másde 30 años. La ciudad crece, pero no se notan cambios en la actitud de los ciudadanos, casi siempre lo dejamosen manos de los que nos representan, muy pocos toman iniciativas y, si las toman,siempre están pensando ensus propios benéficos.

En este caso los carretones ofrecen unservicio de retiro dela basura muy caro, y la gente, aveces,quienes más puede pagarlo, evaden y prefieren deshacerse de la basura en cualquier sitio baldío, camino o frente a la casa del vecino.

Por ello, me imagino que sí, esta nueva presentación delos chorizos, es aceptada por todos los pobladores, a mí no me queda másque ver pasar al vendedor, preferir cambiarde dieta, tomar una cultura distinta de alimentarme y me quede con el olor, el exquisito sabor de los chorizos del siglo pasado.

 

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