El parque y sus achaques / por Víctor Fuentes   

El parque es de todos, pero no todos procuramos de él, es curioso como resalta el sentimiento comunitario cuando algo le ocurre, pero nada ha servido para hacerlo nuestro.

Para hacerlo nuestro incluye una serie de prerrequisitos muy tácitos. Intervenir en su planeación, en su remodelación, en su ampliación, en su mejora, en su cuidado, en todo lo que concierne y significa para los pobladores. 

Pero, todo ello. Lo dejamos en manos de quienes nos han gobernado, esa responsabilidad para nada es compartida, se toma posesión del cargo, y todo pasa entre la mayor indiferencia para esta propiedad, así como para todas las obras por hacer y no se rinde cuentas a nadie. 

Lo que hace evidente ahora el encono ante la poda de árboles. Resulta insignificante lo ocurrido, ante los problemas mayores de todo el pueblo, digo nimio (no minimizo) es poco ante el latente saqueo y uso de los recursos púbicos, los recursos naturales, tan descarado manejo de ellos, lo que hacen quienes nos han gobernado y gobierna, en completo descaro llevan vida usufructo en el amparo del poder y desperdicio. 

El parque es un lugar sin duda de encuentro y vida comunitaria, lo determina el trazo a imagen de cualquier pueblo colonial, herencia de la iglesia y la conquista del poder, es un lugar, que reúne el conjunto arquitectónico plaza y gobierno, por fortuna se une al conjunto el mercado público, casa de cultura y una escuela, a un extremo la iglesia principal. 

Este conjunto no se ha cuidado en su totalidad, parecen piezas aisladas y cada uno toma rumbo distinto. En el parque se alberga varios árboles endémicos, se sostienen en pie, pese a los nulos cuidados, son tan antiguos que llevan los años de fundación de nuestro pueblo a cuesta. Entre los árboles de lambimbo se localiza un olivo negro.  

Quedan cuatro de los lambimbos, únicamente los han podado en demasía, hasta el ras en varias ocasiones, pero esta vez; se les pasó la mano, los mutilaron, uno de ellos resultó severamente dañado. Lo mismo ocurrió con varios ficus. Lo que despertó el enojo por las redes sociales, y no se dejó esperar una ensarta de insultos a la persona y a la autoridad quien permitió a quienes dirigieron la poda.  

Es hora de prestar atención a estos pequeños descuidos de la mejora del parque central, podemos aun ponernos de acuerdo, primero para proponer, sugerir y ponernos de acuerdo para mejorarlo.

Requiere este parque una remodelación, es necesario delimitar las áreas y su uso, si es necesario el área de juegos para los niños, es propicio el recién instalado gimnasio al aire libre, la plancha de cemento gris ocupado por los jóvenes, o si es imperioso regular su uso para un paseo dominical, o si es apto para patinar. Es todo eso, y todos cabemos, pero de manera ordenada y colectiva. 

Es urgente mejorar el quiosco, desde apoyar las iniciativas de los ciudadanos, recuperar las áreas no iluminadas, destinar cuidado permanente al jardín, definir las áreas de descanso, en realidad el parque es un sitio que se construye entre todos, todos vamos haciendo la historia de nuestra comunidad. 

Todos podemos idear como lo deseamos, si es necesario sembrar más y de cuales árboles, juntos dejarlo limpio, agradable y atractivo, que sea un lugar donde todos deseemos estar. Que sea un punto donde todos podamos expresarnos, convocarnos, reunirnos y seguir queriendo lo poco valioso que tenemos. 

Es hora de reunirnos y juntarnos para su cuidado, desde lo más mínimo hasta su embellecimiento permanente. Es hora de empezar.  

 

 

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