“Adiós amor, adiós te vas, qué seas feliz” / Víctor Fuentes

Juan Gabriel se fue, pero no del todo, nos queda su música, sus composiciones, los arreglos improvisados. Su gran creatividad,  su gran personalidad, su ambigüedad, esa imagen siempre andrógina.

No se va del todo, todas las mañanas TinGuisu, desde su altavoz, seguirá despertando el barrio Ca Picha, con el “Noa,noa”, … “todas las mañanas señor sol” …  después avisarnos que tiene el desayuno listo: Chiles rellenos, pescado baldado, pechuga empanizada, frijoles refritos, chicharrón crujiente y tortillas por kilo. Otro día pondrá las mismas canciones cambiando una de ellas y así el repertorio  inmenso de Juan Gabriel amenizará nuestras mañanas.

Juan Gabriel estará entre nosotros por los dúos que hizo, lo recordaremos eternamente nosotros  quienes lo pudimos conocer aunque sea en televisión, en sus películas, en sus conciertos. Lo escucharan las nuevas generaciones de jóvenes, quienes se preguntaran por qué ese señor cantaba tan bonito y tan polifacético se vestía, casi como mujer.

Quizás para muchode nosotros Juan Gabriel, representó –siempre- a la clase popular, dado a su origen, sirvió de acicate para otros, en un México que él, le seguía cantando, componiendo.  Inspirando. Tambiénsacó sin aspavientos del closet, a muchos que miraban en él, aires de libertad, de no ser sancionados por la sociedad, se sintieron respaldados por él. “Sí ya lo hizo Juanga porque yo no” decían.

En este país de machos, se suavizó con las nuevas canciones rancheras y los boleros rancheros a veces interpretados por él, o compuestos para ser interpretados por otros artistas, la mayoría mujeres, esta suavidad, sin duda, representó un cambio en la manera de ver lo masculino en la conciencia social de nuestros ciudadanos.

“Yo no nací para amar” es un himno a la soltería, icono a la elección de los homosexuales, es un poco ese riesgo que Lemebel advertía en su manifestó poético, el temor de la democracia a que la vida de la gente se homosexualice.

Ante todo eso, que represento el siglo pasado y parte de este el señor Juan Gabriel, se ganó el mote de Divo, en alusión a su admiración por la actriz María Felix. Juan Gabriel, el Divo estará presente en los corazones de su público, de la vida de México, y parte de su ascenso hacia los Estados Unidos.

En los pueblos de las comunidades más apartadas, alguien seguirá pensando que Juan Gabriel no ha muerto, así lo piensan de Pedro Infante o Jorge Negrete, pues las emisiones radiofónicas los mantiene vivoscomo símbolos de ese México que yano existe, ese México que ha cambiado tanto para bien opara mal. Sin lugar a dudas ha cambiado,eseMéxico no es igual sin Juan Gabriel.

Desde joven pude saber de Juan Gabriel, en casa de mi tía, antes  de tomarla la escoba y mandarme por el trapeador, esperaba impaciente que ella, colocara el disco LP, diminuto, la cara de Juan Gabriel estaba  impresa en una moneda, grabado que titulaba el disco “Todo”. A ese ritmo de recuerdos y despechos limpiábamos toda la casa de mis abuelos.

Después de eso seguía escuchando a Juan Gabriel, sin comprar un solo disco suyo, lo mismo lo escuche por la televisión, en un bar, en una cantina, recién vi su video donde derrama una copa al aire, con ese gesto tan soberbio que lo caracterizó, lo escuché como muchos,  en los autobuses,   en las fiestas, en los lugares menos insospechados. Juan Gabriel es el oído musical de casi todos los mexicanos de las distintas generaciones. Es de esa voz, que dice lo que grupos de individuos callan o callamos.

Un maestro de preparatoria nos dijo un día que acabó el semestre, les pediré amigos míos, “No hablen ni bien ni mal de mí”, siempre conserve esa duda ¿Por qué nos lo habría pedido?  Letra de su canción “El fracaso”. Así es como el verso y la canción forma parte de nosotros cada día.

En mi tierra ya hace unos años, y seguiremos teniendo a Juanga, irónico, romántico y sensual. Un Juanga en la diminuta figura de un joven que decidió representar a Juan Gabriel, a ratos canta, a ratos sólo imita, su andar, sus arrebatos escénicos, su espectáculo lo llama “Juanty Show”.

Juanty,  que procura (aunque se endeude) el vestuario de luces, de flequillos dorados y plateados, Juanty, que se pone una blusa conhombrerasy flores bordadas. Para parecerse al Juan Gabriel que conocemos. Y actúa como tal, en medio delespectáculo vay se sienta en laspiernas de los hombres al asombro de susesposas, Juantylos acaricia, les pide un beso, es una comedia viva dela idiosincrasia local. Muchos niños conocen a Juantyy no al verdadero Juan Gabriel. Bajo el temor de sus madres de seguirle los pasos, de buscar en ese ambiente su cielo rojo que Lemebel, preconizó.

Por eso Juan Gabriel, lo tenemos para siempre aunque solo en la figura de Juanty Show. Aplausos eternos al Divo, al hombre de los múltiples cantos.

Fotografía: Robert Hacman

Texto: Víctor Fuentes

 

Compartir publicaciónEmail this to someoneShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this page

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *