Niños migrantes también claman refugio

 

CHAHUITES 8 Sep (istmopress) – En el albergue “Ayuda Humanitaria” que se ubica en el municipio de Chahuites,  los niños migrantes entran y salen del refugio, en ocasiones suman cinco y algunas veces llegan a ser más de diez, actualmente son cuatro ,  la violencia y la falta de empleo así como la pobreza los ha llevado a huir junto con sus padres,  caminan largas horas (doce o quince horas)  sin saber que lo hacen, ellos simplemente anhelan un refugio para disfrutar su niñez.

Rubén Figueroa, defensor de los derechos humanos del Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM), actualmente radica en el Albergue de Chahuites, su pasión por defender a los que menos tienen, a los desplazados, lo ha llevado a conocer el grado de   indiferencia del gobierno mexicano pero también de la sociedad.

Relata que los niños y niñas  centroamericanos que llegan al  albergue de Chahuites en Oaxaca , así como otros más que ha visitado en el sureste mexicano (Tabasco y Veracruz) viven desplazados por la violencia y la pobreza y tristemente parecen no son tomados en cuenta para ser  candidatos a ocupar un lugar digno y pertenecer a una sociedad como la mexicana.

Comparte que una migrante de nombre Zaylin  le narró a su llegada al albergue que fue después de una fiesta cuando recibió una llamada insultándola y pidiéndole que se entregara, de lo contrario la matarían a ella y sus hijos. Momentos antes, los mismos personajes  habían “levantado” a su esposo y a su primo por haberse negado a vender drogas. Los “paseaban” en una camioneta por todo el pueblo hondureño.

“Esta joven madre huyo de su casa y se refugió en una de las colonias más peligrosas de San Pedro Sula Honduras, “La Rivera Hernández”, a su esposo y primo los asesinaron. Zaylin tomó nuevamente a sus hijos -Michael de 7 años y Junior de año y medio- y emprendió la huida hacia Guatemala y así llegó a  México por el Estado de Chiapas, fue largo su caminar por las vías del tren y otras veces en medio de la maleza y del crimen organizado, hasta que llegó a este sitio, en donde no se ha querido ir porque teme que la maten a ella y sus dos hijos”, relató.

Narra Rubén que Zeydi y sus hijos  han solicitado solicitaron refugio al Estado mexicano pues tienen mucho temor de regresar a su país, porque no quieren terminar asesinados por la violencia que priva en su país, Honduras.

En el albergue también se refugian, dos pequeños más, Katerin y Justin, ambos también son Hondureños y viajaron acompañados de su padre, porque su madre los abandonó porque tenía nexos con padillas de su ciudad natal.

Para el defensor de los migrantes del MMM, vivir en carne propia la violencia y pobreza de los países de centroamérica y también  escuchar cientos de historias lo ha llevado a reducir que el Plan Frontera Sur, no es más que una mentira, un programa fallido del gobierno mexicano donde el único ganador es el país vecino de los Estados Unidos.

Describió que  Marvin y sus dos pequeños fueron asaltados con lujo de violencia. Los delincuentes portaban machetes y una arma de fuego y durante el asalto uno de los delincuentes empujó a Marvin, por lo que Katerin -de tan solo 2 años- se asustó y empezó a llorar muy fuerte, ante eso uno de los delincuentes sacó el arma, apuntó contra el padre y exigió que callara a la niña.

Figueroa señala que no hay migrante con quién platique que asegure que el enfrentamiento entre autoridades y los pandilleros ha recrudecido la violencia en los últimos años por que “Las Maras”  buscan reclutar de manera forzada a jóvenes.

Siete de cada diez migrantes que llegan a este albergue son víctimas de asaltos y agresiones. Es un lugar humilde y con muchas carencias pero necesario para los migrantes que hoy día de desplazan a pie por la ruta migratoria.

Desde Arriaga a Chahuites se hacen de 15 a 20 horas caminando. En ese camino sólo hay agentes de Migración que persiguen a los migrantes aún entre los montes.

Finalmente dijo que personal altruistas y ciudadanos de la comunidad de Chahuites a han sido solidarios con el albergue. “Frijoles, arroz y lentejas es un menú común y en ocasiones llegan por la vía de la donación frutas y legumbres. Una sopa caliente siempre es bien recibida por los caminantes”, concluyó.

 

Con información de DIANA MANZO/CORRESPONSAL

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  • septiembre 9, 2015 en 2:38 am
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    Realmente es muy triste y preocupante la falta de atención y seguridad que se le brinda a los migrantes, por desgracia la violacion de derechos humanos a estas personas durante su paso y estancia en México es muy marcada. Pero, qué se puede esperar de un gobierno que no puede brindar seguridad a su propia población, misma de la que también se viola sus derechos humanos.

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