Zapalote Chico garantiza la alimentación sustentable de los pueblos zapotecas : Campesinos

#Juchitán 09 mar (#Istmopress) .- Con una demostración gastronómica de alimentos elaborados con maíz zapalote chico como tamales, atole y elote, campesinos zapotecas que forman parte de la organización social “Xhuba Binni” a través de la producción de semilla mejorada de maíz zapalote chico, desechando la entrada de todo tipo de cultivos transgénicos.

En el rancho “San Antonio” propiedad de Rosario del Carmen Carrasco Sánchez y su padre Pedro Carrasco de la Cruz, los agricultores manifestaron que “Sin maíz, no hay país” por lo que por tercera ocasión dan muestra de que la siembra de este grano garantiza la vida alimentaria de las comunidades.

Rosario, es una joven mujer campesina, es ingeniera y presidenta de la agrupación “Xhuba Binni” en la cual por tercer ciclo agrícola llevan cultivando 20 hectáreas de maíz zapalote chico mejorado.

El impulsor de esta iniciativa es el profesor Tomás Chiñas Santiago gestor social y presidente de la organización social Tona Taati’, quien junto con los campesinos obtuvieron recursos financiados por el Programa para el Mejoramiento de la Producción y la Productividad Indígena de la CDI, a través del CCDI de Santiago Laollaga, y cuenta con la asesoría técnica de José Manuel Cabrera Toledo, investigador del Instituto Tecnológico de Comitancillo.

A esta demostración acudieron autoridades de la delegación nacional de Sagarpa a cargo de Lino Velásquez, de la Sedapa y también de la Conanp y de la CDI, quienes felicitaron a los campesinos por esta importante iniciativa de recuperar la tradición milenaria de la siembra del maíz.

El investigador zapoteca, José Manuel Cabrera Toledo quién también asesora a esta agrupación compartió que el objetivo primordial de sembrar maíz zapalote chivo es preservarlo y seguir difundiendo su uso porque es el Rey del Istmo.

Agregó que a pesar de que el cambio climático y la sequia se han apoderado de los cultivos, con técnicas y apoyo de especialistas se puede seguir privilegiando el campo.

“En este cultivo de donde obtuvimos la muestra gastronómica a pesar de que le faltó un riego, la siembra dio, el maíz está fortalecido, sus semillas son blancas y están listas para ser distribuidas en el mercado, estamos contentos”.

Dijo que el maíz zapalote tiene más de 4 variedades, sin embargo el “chico” que se siembra en esta zona de Oaxaca es una de las más resistentes en cuanto a la sequia y también los fuertes vientos que azota este lugar.

“Este maíz se sembró en diciembre y después de 70 días estamos disfrutándolo, lo que deseamos es motivar a más campesinos y campesinas, que la tierra se trabaje y no se abandone, sabemos que la erosión genética y también la contaminación están a la orden del día pero no nos podemos detener, por lo pronto, maíz para mucho rato, tenemos”.

Tomás Chiñas Santiago impulsor del proyecto refirió que este proceso de adaptación no ha sido fácil, pero está funcionando, porque a pesar de los fuertes vientos y la lluvia escasa la semilla que se obtiene es resistente y se alcanza a producir en promedio 2.5 toneladas por hectárea de granos de muy buena calidad, cuando en otras circunstancias y, bajo condiciones de temporal, el rendimiento promedio no llega a una tonelada por hectárea.

“En función de la soberanía alimentaria, decidimos rescatar esta raza de maíz porque que sin él no hay vida, es un alimento de nuestros antepasados; nuestro origen se deriva de esta semilla, forma parte de la cultura zapoteca. El proyecto consta de tres etapas, la primera se realizó en el 2015, en donde se sembraron diez hectáreas y los campesinos que decidieron entrarle al proyecto pudieron conocer nuevas técnicas agronómicas, sin perder la esencia de la siembra tradicional a través del arado tradicional y la yunta” explicó.

Exhortó a las autoridades como Sagarpa y Sedapa no seguir con su política discriminatoria, al contrario pidió la aplicación de políticas públicas a favor del sector agrícola y también apoyar a los campesinos en esta etapa de sequia extrema que viven los cultivos y las parcelas de los ganados.

Recientemente la Conagua y el Servicio Meteorologico Nacional declaró 29 municipios del Istmo de Tehuantepec en sequia extrema entre los cuales está Juchitán y a su vez autorizaron la creación de 700 pozos artesianos, sin embargo los campesinos pidieron apoyo para cada construcción de esos pozos que suma más de 30 mil pesos de inversión por cada perforación porque no hay agua en los canales de riego que abastece la presa Benito Juárez, la cual está a un 13 por ciento de su capacidad.

En el Istmo de Tehuantepec, la práctica de la agricultura industrial no ha funcionado y ellos lo saben. El gobierno mexicano desde hace más de 40 años comenzó apostarle al arroz, al no ver resultado impulsó la producción de la caña de azúcar, que también fracasó; y ahora el sorgo que va en esa misma dirección. Sin embargo, aunque haya sido históricamente marginado por las políticas públicas, el maíz, con la milpa, se resisten a morir.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias IstmoPress

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