Vendedoras de Unión Hidalgo celebran 50 años del mercado “La Estación”

#UniónHidalgo 08 Noviembre (#Istmopress).- Celebrar 50 años de vendimia en el mercado “La estación” este 7 de noviembre, justo a dos meses de ser sobrevivientes de un terremoto de 8.2 grados que devastó media localidad de Unión Hidalgo es un milagro expresaron las locatarias, quienes a pesar de ser damnificadas no dejan de ofertar una gran variedad de comida tradicional para sus comensales.

Por si solas y con sus medios, las mujeres que ofertan productos y alimentos han impulsado la economía local para llevar el dinero a casa después del terremoto, se han secado sus lagrimas y han demostrado con trabajo que reactivarse es el camino para seguir vivos.

En esta ocasión no hubo fiesta como años anteriores, no tocó la orquesta de Roy Luis como ellas quisieran danzar con sus sones regionales vestidas con su traje istmeño, ahora el festejo fue de trabajar más para obtener recursos y reconstruir sus casas.

La estación, como conocen los pobladores de Unión Hidalgo al mercado 7 de Noviembre, se fundó en el año 1967 con el silbido del tren, como un espacio de vendimia para mejorar los ingresos familiares y también proporcionar alimentos a los viajeros y turistas que viajaban en el tren de ferrocarril de la estación de Ciudad Ixtepec al estado de Chiapas.

Este rincón de la gastronomía zapoteca del Istmo de Tehuantepec, guarda recuerdos del ferrocarril, cuando en sus tiempos gloriosos de los años setenta y ochenta, miles de pasajeros descendían de los vagones para disfrutar de los antojitos y bebidas tradicionales que más de 200 mujeres ofertaban de lunes a domingo.

A este mercado no solo llegan los comensales de Unión Hidalgo, sino también de Juchitán, Salina Cruz, Ciudad Ixtepec y turistas de todo el país en la temporada de vacaciones.

Antes del terremoto eran 200 locatarias expresa Isabel quién oferta frutas y verduras ahora han disminuido porque el terremoto dejó a muchas sin casas y sin hornos de comixcal donde elaboraban sus panes y tortillas de maíz.

Entre las locatarias las hay fundadoras que ya oscilan entre los 70 y 75 años y otras de reciente ingreso, quienes sin tomar días de descanso acuden a ofertar productos típicos de la comida, bebida así como ropa, calzado también se privilegia el “trueque” como intercambio de alimentos y accesorios.

El arroz con leche, las empandas y el agua de horchata es el antojito más gustado por los comensales, quién no disfruta este platillo es por que no visitó el mercadito de la Estación, como lo conocen.

También es fácil encontrar armadillo, iguana, huevo de tortuga, camarones, pescado, carne de res y puerco, flores, además de artículos de peltre, platos, vasos , calzado y ropa y hasta discos compactos.

En este lugar, más de tres décadas fue un espacio rustico, donde las mesas y bancos de madera lucían en cada uno de los espacios, divididos de un metro y medio cada uno, donde el techo era totalmente de lamina de cartón.

Actualmente, el mercadito “la estación” se ha renovado, y a pesar de que no goza de luz eléctrica, algunas autoridades municipales se han encargado de realizar el techo y las bancas de concreto para darle una vista mejor y mayor higiene a los productos que se ofertan.

Las locatarias cumplen una jornada de ocho horas, llegan a las 6:00 de la mañana y se van a las 2:00 de la tarde.

Naima Azair Martínez, es una de las locatarias de mayor trayectoria, ha dedicado su vida a este lugar por más de 44 años a la venta de pollo crudo, oficio que heredo de su madre, Juanita Martínez López, una de las fundadoras de este mercado público.

En este espacio Naima ha creado a sus hijos, les ha dado estudios, ha comprado sus bienes y ha mantenido a su familia.

Relató que los tiempos de gloria eran cuando el ferrocarril circulaba con pasajeros, cuando del tren descendían cientos de personas de otros sitios, compraban comida y se iban a su lugar de origen o su destino.

Ahora aseguró solo el recuerdo del silbido del tren es lo que viven, porque solo transita por carga una sola vez al día.

A Naima, su vida ha sido en el mercado de la Estación, se ha hecho de amigas y comadres, y también de ciertas separaciones y divisiones que se ocasionan cada que hay campañas políticas, que al terminar regresan de nuevo a la normalidad.

“Aquí hay de todo, las que le van al PRI y las que le van al PRD, casi no hay de otros partidos políticos, sin embargo la convivencia es sana, nos hablamos todas, hay libre oferta, cada quién vende sus productos a su modo y los oferta como puede, nos consideramos una familia, nos duele quien se va y muere, es la vida diaria del mercado público el Estación”, puntualizó.

Cada tres años renuevan su mesa directiva y cada una aporta de dos a cinco pesos de cooperación diaria a la tesorera de la mesa directiva, con la finalidad de ver por las mejoras del sitio.

Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

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