Unión Hidalgo donde el apoyo cae como gota de agua y la necesidad supera todo

#UniónHidalgo 10 septiembre (#Istmopress).- Emerit Ruiz Velásquez y Leticia Orozco Enríquez lo perdieron todo, su hogar y sus pertenencias, pero están contentos porque han vuelto a ver al sol, festejan sus tres nuevos días de vida no con una fiesta sino con una sonrisa, porque nada será igual después del jueves 7 de septiembre cuando el terror los agobió por la gran sacudida de 8.2 grados que acabó con todo lo que tenían.

Ellos son de Unión Hidalgo, una comunidad zapoteca que se localiza a 20 minutos de Juchitán, donde su camino principal se dañó y donde más de 890 casas se hicieron polvo, donde hay cientos de damnificados y heridos, donde la ayuda cae como gota de agua de parte de voluntarios, gente altruista, empresas eólicas y poco de las autoridades y la necesidad supera todo.

No sabe por donde empezar, Emerit da vueltas en su patio de donde solo observa como todo está tirado, como sus fotografías se destruyeron, como su baúl, herencia de su madre se hizo polvo, suspira y sonríe, ¡Viví, y estoy listo para contarlo!.

Emerit es profesor jubilado de 60 años de edad, en la víspera del viernes, cuando ocurrió el temblor una llamada a su celular lo despertó, y de repente todo comenzó a darle vueltas, inexplicablemente salió agitado de su casa, pero en medio del pasillo un gran tronco de esos que le llaman “murillo” el rozó la frente, otro muro lo detuvo, y salió corriendo al patio, un árbol de almendro lo cobijó y de ahí vio todo.

“No sabía que era un terremoto lo que había pasado, pensé que era el fin del mundo, todo se movió tan fuerte que dije que de esta ya no salíamos, ahora nos toca agradecer que Dios nos dio una nueva vida, y eso estamos haciendo abrazarnos como hermanos y salir fuertes, nada nos detendrá”, expresó.

Su confianza esta esperanzada en la secretaria de la Sedatu, Rosario Robles, quien en su visita por Unión Hidalgo le prometió que le ayudaría a construir su hogar. Emerit como muchos no ha recibido apoyos del gobierno municipal y estatal, solo de colectivos de jóvenes que pasan y le dan un bocado o una despensa.

Desde el día del terremoto , Emerit tiene su hogar frente a un árbol y con la lluvia que ha caído, uno de sus vecinos le ha dado cobijo en su patio, ahí come y se baña, todo le ha cambiado pero está feliz, es optimista y sonríe.

“Durante las primeras horas que ocurrió el sismo, lloré mucho, de ahí un amigo me dijo, estas vivo y eso es motivo de festejo, realmente comprendí que sí, la vida y Dios me dieron una oportunidad y la aprovecharé, espero la demás gente de mi pueblo lo haga, no es fácil recuperarnos, lo perdimos todo, no tenemos nada, nuestra máxima necesidad es todo”, dijo.

Las autoridades de protección civil en su recuento después de tres días informan que son un total de 895 casas las destruidas, más de mil afectadas, 60 heridos y siete fallecidos, entre la mayoría personas adultas.

Cuando Leticia escucha las cifras mejor cierra los ojos y con la mano los oídos, no quiere escuchar nada, recuerda aquel momento y se desvanece, otra de sus vecinas, Na Vicenta le dice: ¡Animo!, ¡Estas viva!.

Leticia perdió su casa como más de 800 personas en esta comunidad, sus dos hijas y ella quedaron atrapadas, sufrieron lesiones en su cuerpo, actualmente tiene fracturado el tobillo y usa andadera para poder caminar.

La mujer y sus dos hijas recibieron ayuda 24 horas después, nadie las ha visitado, solo sus vecinos y amigos quienes le dan una comida y alimentos, de la autoridad de los tres niveles nada.

“Aquí no fluye la ayuda, bueno, al menos con mis vecinos nadie le ha dado nada, solo los voluntarios que vienen de otro lado vienen y nos ayudan, pero de la autoridad municipal no, es triste, a mi me dieron atención medica 24 horas después, todo esta desorganizado, se hacen bolas, es triste, no hay atención de las autoridades”.

En esta comunidad el agua no hay, la luz eléctrica está en un 50 por ciento, familias enteras claman ayuda, están molestas y señalan que las autoridades solo quieren fotos y no ayudar realmente.

“El ejercito mexicano ha repartido 400 despensas, y mucha gente altruista ha llegado al pueblo, les agradecemos todo, esperemos que el gobierno de Oaxaca pronto aterrice su apoyo, es necesario, una despensa no alcanza para esta magnitud, la necesidad es grande, y todos debemos apoyarnos”, informó el director de protección civil municipal, Ubicelio López Castillo.

Las replicas continúan, han sido más de 300 desde el viernes, la gente vive atemorizada, estresada y angustiada, las crisis nerviosas están a cada instante, la gente no quiere dormir dentro de su casa, le tiene pavor a entrar, teme otra fuerte sacudida como la del 7 de septiembre.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

 

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