Se empoderan mujeres zapotecas con mercado cultural

#Tehuantepec 16 dic (#istmopress).- Apenas y los rayos del sol se asoman cuando un grupo de mujeres zapotecas originarias de Santo Domingo Tehuantepec comienzan a colocar sus mesas, manteles  y artículos tradicionales de la cultura zapoteca, se organizaron hace dos años y formaron “Mercadillo Cultural Xquenda”, un espacio  no solo de vendimia sino que ha sido para descubrir sus  talentos ocultos que por falta de apoyos no se habían empoderado y hoy son más que una familia.

La  mujer istmeña trae en la sangre el amor por el comercio, no hay una sola que no venda algo sin ser meramente mercadóloga,  y fue a partir de entonces que surgió la idea por la cual se creó el Mercadillo Cultural como un espacio para empoderar y descubrir talentos  de mujeres sin distinción de edad.

Doña Zoila Cruz Martínez tiene 50 años de edad, es una de las mujeres que ha creído en Mercadillo,  se dedica a la venda de ropa típica de la mujer istmeña además de ser compañera de venta, es consejera de muchas de las mujeres,  y sin tener conocimientos profesionales ha sabido crecer en su negocio  en estos últimos años, considera a Mercadillo como su aliado.

“Hemos logrado crear espacios sin esperar de las autoridades, nos hemos distinguido por resaltar el valor de la mujer y su fuerza en el comercio, la tehuana es así, mujer emprendedora y talentosa, muchas no lo sabíamos y fue con Mercadillo que descubrimos nuestras capacidades, aptitudes y talentos, me siento orgullosa de que en dos años hemos crecido mucho, cada vez más mujeres son las que quieren participar y estamos abiertas, este es un espacio para la mujer que desea empoderarse”, expresó.

En Mercadillo  las mujeres venden desde accesorios de filigrana como collares, anillos, pulseras, pasando por ropa típica de la mujer istmeña (enagua y huipil), ropa estilizada, miel, comida y  postres de la cultura zapoteca.

La idea original surgió de Erika Gutiérrez Cruz,  madre de dos hijos, diseñadora gráfica, maestrante en Ciencias de la Comunicación y su tía Zoila Cruz Martínez, ambas llevan en la sangre la herencia del comercio por  su abuela y madre respectivamente.

Una vez que contó con el permiso del lugar a emprender el mercado, Erika lanzó la convocatoria a través de redes sociales, en los cuales fue grato saber que muchas mujeres decidieron unirse en un espacio que actualmente consideran su familia.

Las mujeres que han emprendido el mercadillo son profesionistas, las hay abogadas, contadoras, pedagogas,  y también amas de casa, la menor tiene 23 años y la mayor, Doña Lola de 70 años.

“Lo que buscamos es que las mujeres vendan sus productos, descubrir los talentos ocultos que hay muchos, pero lo mejor es que hemos logrado ser una gran familia, nos apoyamos mutuamente, nos damos consejos de venta, tenemos una red por whatsaap para comunicarnos y acordar las actividades, realmente nos hemos compaginado”.

Mientras unas ofertan  sus trajes regionales, totopos, frutas curtidas (curados),  otras venden comida, son aproximadamente ocho horas de vendimia que realizan durante cada sábado de quincena.

El mercadillo “Xquenda” tiene reglas, las cuales cada vendedora debe ofertar un solo producto y que sea tradicional y artesanal de la región del Istmo .

El mercadillo se ha dado también a conocer a través del Facebook  que las clientas no solo acuden las de Tehuantepec sino de localidades  colindantes como Salina Cruz, Jalapa del Marqués y clientas virtuales de diversos estados de la república mexicana a quienes se les envía los artículos que deseen.

La idea de Erika al impulsar el mercadillo fue para demostrar que las mujeres muchas de ellas amas de casa y otras profesionistas  pueden empoderarse  y descubrir sus talentos ocultos que toda istmeña trae en la sangre, el objetivo se ha logrado y Mercadillo ha fungido como espacio de crecimiento de economía familiar.

“Al platicarle la idea a mi tía le gustó mucho y juntas decidimos emprenderlo, en mi caso al tener a mi primer y segundo hijo se me complicó dejarlos porque no tengo a una persona que los cuide mientras trabajo, entonces pensé que sería bueno emplearnos los fines de semana y obtener ingresos para seguir con nuestra vida diaria y no olvidarnos que las mujeres podemos salir adelante juntas sí así nos lo proponemos”.

Erika actualmente se ha convertido en una gran vendedora de accesorio de fantasías, utiliza también las redes sociales y el mercadillo , en ambos ha sabido colocar sus prendas que acompañan  a las blusas y vestidos típicos así como los trajes regionales (huipil y enagua).

“Muchas mujeres como yo hemos dejado de laborar en nuestra profesión pero no se trata de reprimirnos sino de avanzar, por eso emprendí el mercadillo, ahí hay sicólogas que a falta de empleo formal han hecho de sus mercancías su vida diaria, venden enaguas y huipiles, realmente estamos muy a gusto porque las mujeres podemos y sabemos salir adelante”.

Erika desea que cada vez mujeres se animen a participar, la oferta está abierta, aún faltan las vendedoras de mezcal, café , artículos de palma y talabartería.

“Tenemos muchos sueños pero lo primordial es que fomentemos el respeto al trabajo, los valores y el empoderamiento, nada se puede hacer sin voluntad, por eso las mujeres tenemos que unirnos en vez de destruirnos, si no somos nosotras nadie lo hará, aquí no entra la política y tampoco las condiciones sociales, no dependemos del gobierno y tampoco de ninguna autoridad, no nos quejamos simplemente trabajamos y hacemos lo que nos gusta”, explicó.

Una vez concluida su labor, alrededor de las cinco o seis de la tarde, cada una recoge sus accesorios y levanta sus productos, barre su espacio y se va llena de esperanzas y recurso económico para seguir emprendiendo por ella y su familia.

Diana Manzo / Agencia de Noticias Oaxaca IstmoPress

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