Narrar hasta el sosiego

#Juchitán 3 Oct (#Istmopress) – Leiver López Ortiz, fue uno de seis docentes con quienes trabajé en la comunidad de Huamuchil durante el año 2015. Para diciembre del 2016 se reunieron todos y lo eligieron para sustituirme, él se quedaría al cuidado de la escuela. Me gustó la acertada elección que tomaron los compañeros, pues confiaba en él, era uno de los pocos que tomaba con entusiasmo las actividades que se les proponía podíamos realizar, los motivaba a seguir y todo lo tomada con seriedad, aunque no dejaba su buen sentido del humor.

“Durante ese tiempo fui participe de su ánimo para narrarle cuentos a los niños, a todos los de la escuela y a los de su grupo, así llevó al extremo su pasión por la lectura, dejó a un lado los libros de textos y cuadernos, todo el tiempo de las clases del día se les veía a sus alumnos deambular con los libros en la mano, bajo el brazo, montados en los árboles, entre las llantas, bajo la sombra de los tamarindos, mientras iban al baño, sobre unas lanchas que recuperamos de los desechos de la cooperativa pesquera, éstas las acomodamos bajo la sombra y les servía de juguete y al mismo tiempo de banca o cama para leer refrescados por la brisa” (Fuentes 2018: 21-22) 

Estas escenas para nada eran compartidas por los demás, en especial uno de ellos que le decía en la menor oportunidad que se le presentara “Ponte a trabajar Dxe/Tú”. El acercamiento a mi persona y saber de sus alcances me dejaba tranquilo ante estos comentarios, confié en él, en una ocasión vi en el salón la presencia del texto del Quijote, le propuse traer el libro original que la SEP nos regaló a los docentes del país, para compartirlo con ellos.

Eso lo motivó mucho y el salón se llenó de versiones del Quijote, fragmentos del texto bajados vía internet por los niños, colgaron imágenes enmarcadas de manera indistinta por todo el salón. Darío, uno de los niños que protagoniza parte importante de esta experiencia, fue más lejos, me pidió permiso para pintar al Quijote, en una de las paredes de la dirección.

Leiver, siempre llegaba con la misma pregunta para mi ¿Qué lees ahora? Y me lo preguntaba en nuestra lengua zapoteca, si veía que no hacía caso a su inquietante pregunta. Xi cayuundu yanna preguntaba.

A veces le contestaba, otras no, y él me habla de sus libros, de los libros que uno de sus hermanos tiene, me confiaba secretos como la de la adquisición de la biblioteca que le vendió un escritor y periodista de la revista Proceso, a otro de ellos. En fin, siempre era el tema del libro que salía en la sobremesa.

Le apasionaba el tema y llevaba la inquietud a sus alumnos, una vez contó un cuento que desconocía, supe de el a través de sus narraciones, grata fue mi sorpresa al encontrar el Iibro de entre los que se nos repartían a través del otrora programa de los libros del rincón. No dude en tomar el libro “La maceta vacía”, un relato antiguo de China, extraordinario libro que presenta el lado humano, no solo de quien gobierna, si no de los que pueden continuar con el nuevo cargo, así debían ser todos. Bien honestos, leales y entregado a sus causas, al menos eso considero.

En otra ocasión le pedí que nos apoyara en presentar el libro “Guiigu’ ze iza/ Río por mil años” en la comunidad de Huamuchil, esa vez estuvo la ilustradora con nosotros, él se dirigió a ambos con todo el protocolo y solemnidad que estos menesteres le representan, se dirigió a los niños, que era justo la encomienda, también a los padres que pudieron llegar.

Leiver, ha participado con ahínco en los programas que se realizan con la finalidad de fomentar las actividades de lectura. Durante, su participación en el trienio municipal (2011-2013) desde su cargo de tesorero hizo posible la realización de ferias de libros cada septiembre por los tres años, aunque con muy poca respuesta de los pobladores, se había dado un paso importante, se organizó junto con otras personas, así se acercaron a los niños y a los lectores editoriales venidas de la ciudad de Oaxaca. Se hicieron lecturas y presentaciones de libros, talleres y conferencias de entre otras actividades. 

Luego siguió de cerca el proyecto de “Sendero literario” que realizó la supervisión escolar 093, donde labora por el año 2018- 2019. Con ese proyecto se realizaban visitas a las escuelas y es ahí donde Leiver, con gran entusiasmo les contaba a los niños el cuento de “La muñeca viajera” de Franz Kafka. Lo hacía tan vivo e hiperreal que al final les mostraba una muñeca que traía en su mochila.  Les decía que esa era la que sabía escribir cartas, los niños sonríen, aplauden otros la quieren abrazar.

Este entusiasmo lo llevó a participar a lo largo del proyecto que derivó en una reunión de niños, maestros y padres, un evento que se denominó “Tianguis de los textos” todas las actividades se realizaron en la plaza principal de la población de Unión Hidalgo, desde Chicapa de Castro se trajo a sus alumnos y maestros para recorrer todo el tianguis y leer y compartir las narraciones en su propia carpa, adornada exprofeso.

Cuando lo encuentro por las calles del pueblo siempre se detiene a saludarme y me estrecha la mano, veo que carga libros, su auto y mochila siempre esta pulsada, y entre ello, siempre está pensando qué otras cosas hacer y seguir contribuyendo en el gusto por la lectura.

Por ello me da gusto que profesores como Leiver, se multipliquen, que contagien a otros, que hagan nacer nuevas palabras e ideas. Y que sobre todo narren hasta el cansancio y tras una merecida calma que sosiegue nuestros oídos, de nuevo ponga alerta nuestra escucha a las historias de los libros y de la vida misma.

Víctor Fuentes / Agencia de Noticias IstmoPress

03 Oct Narrar hasta el sosiego1

 

 

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