Faustino Ruiz Osorio, el ultimo alfarero zapoteca de Tehuantepec sin apoyo para la reconstrucción

#Tehuantepec 09 Agosto (#Istmopress).- A los 8 años de edad comenzó a sentir el barro en sus manos por herencia de su padre y abuelo, con delicadeza aprendió a moldear la variedad de figuras y con el pie a girar el torno de madera, hoy a sus 64 años de edad Faustino Ruiz Osorio, es el último alfarero indígena zapoteca del municipio de Santo Domingo Tehuantepec y quién a 11 meses del terremoto no recibió apoyo para reconstruir su principal utensilio de trabajo, el horno.

Su horno de ladrillo y arcilla donde semanalmente hornea a fuego alto sus figuras de barro quedó destruido e inservible con el fuerte sismo del 7 de septiembre, durante 3 meses el alfarero tocó puertas en busca de ayuda, pero fue ignorado, por lo que no tuvo otra opción que endeudarse con un préstamo de 13 mil pesos con el cual reconstruyó su principal utensilio, hasta la fecha no ha podido saldar su deuda, al contrario aumentó porque ha generado intereses.

“Aquí nadie valora los artesanos, me refiero a nuestras autoridades, nadie nos tomó en cuenta para la reconstrucción después del terremoto, mi casa quedó afectada y tampoco recibí un folio y de mi horno que es el principal utensilio que uso por las piezas de barro, tampoco, por lo que decidí buscar por mi cuenta y finalmente en el mes de diciembre comencé nuevamente a trabajar mis artesanías, ha sido muy duro y difícil porque para el artesano no hay apoyos”, explicó.

Sentado en su banco de madera no titubea y menos parpadea, su mirada está fija en la figura de barro, a veces elabora una olla llamada “cantaritos” y otras veces un plato de gran tamaño, para Faustino, no hay imposibles, él elabora todas las figuras de barro que los clientes soliciten.

Oriundo de San Blas Atempa, pero desde años vive en el barrio Guichivere de Santo Domingo Tehuantepec, Faustino y su esposa impulsan un taller familiar donde colaboran sus hijos y nietos y trabajan de sol a sol.

Por el tiempo no se ocupa el artesano, por que todos los días trabaja, elabora diversas piezas de barro que van desde ollas pequeñas hasta enormes que llaman comixcal que usan las mujeres zapotecas para hornear sus tortillas de maíz y alimentos varios.

Su materia prima que es la arcilla, la compra por cubetas o recipientes con campesinos en Ixtaltepec y es extraída de un cerro especial por su textura, posteriormente la prepara con arena y agua , no debe pasarse de su consistencia porque pierde su elasticidad.

La música es imperdible en el taller de Faustino, la grabadora toca día y noche y es su fiel compañera mientras elabora sus artesanías, porque para él la música vida, escucha sus corridos, así como sus sones regionales y también las románticas.

Además del horno que es su principal instrumento de trabajo y el torno de madera , Faustino también usa cortezas de cascara de morro, esponjas, un cuchillo de lamina y por supuesto su creatividad para elaborar sus piezas de barro.

Al día elabora más de 12 piezas o según las exigencias de sus pedidos, para el no existen fines de semana, domingos o días festivos, ha trabajado desde los 8 años los 365 días del año.

“A veces me desespero porque tengo en mente pagar mi deuda, pero sé que tengo manos y pies y sé trabajar, esa es mi herencia, el trabajo del barro, ser alfarero y que disfruto mucho, puedo pasarme el día entero haciendo obras con barro y no cansarme un solo instante”, señaló.

Recuerda su niñez y le da nostalgia cuando ve a sus nietos que también han aprendido el oficio. “Para mi fue un juego aprender la alfarería, veía a mi abuelo preparar su materia prima y yo hacia lo mismo, después vi a mi padre elaborar sus figuras y seguí su ejemplo, y no supe como aprendí, pero me gusta lo que hago, y ahora que mis nietos me ven , siento que la alfarería puede vivir mucho más.

“Mucha gente ya no valora este oficio, no lo digo solo de las autoridades sino también de nuestra gente del Istmo, a veces tengo mayor reconocimiento de allá fuera, que de aquí mismo, por ejemplo cuando vienen a comprar no valoran el trabajo, piden bajos precios pero buen producto”, señaló.

“La alfarería es su todo” expresa Faustino, quién se siente orgulloso de ser el único alfarero sobreviviente de Santo Domingo Tehuantepec y San Blas, aunque asegura a veces le entra la nostalgia y la tristeza, porque siente que el valor por la alfarería de la sociedad actual va en decadencia.

Uno de sus herederos del arte de Faustino, es su nieto Omar Ruiz Marqués de 10 años de edad, cursa el cuarto grado de primaria y elabora figuras de dibujos animados, aprendió desde los 5 años.

Omar explicó que le gusta la alfarería por que ve que su abuelo elabora muchas figuras y de mayor quiere ser como él, porque sentir el lodo y moldearlo como varias figuras es lo que más le gusta, uno de sus personajes que más elabora es “Goku”, un dibujo animado.

Por último Faustino recalcó que su mayor herencia para sus nietos es que sigan el legado de la alfarería, para él ha sido su vida y su fortaleza, confía que todavía seguirá viva a pesar de que a las autoridades poco le importe.

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Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

Jacciel Morales/Agencia de Noticias Istmopressfotos

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