En riesgo la producción de flor de muerto en el Istmo de Tehuantepec  

 

 

#PuenteMadera 19 0ct (#istmopress) –  Entre surcos  de su parcela camina Mateo López Cartas, quién se dedica a la producción de la  flor de cempasúchil y cresta de gallo  desde hace 15 años, revisa una por una las plantas que lograron salvarse primero de la sequía y ahora le preocupa que mueran  y se pudran por las lluvias que han caído en los últimos días en el Istmo de Tehuantepec, su producción  de una hectárea está en riesgo.

 

Mateo es originario de la comunidad de Puente Madera, municipio que pertenece a San Blas Atempa  reconocida  en esta zona de Oaxaca por la producción de flor de muerto  durante la época de todo santos, aquí alrededor de 50 personas se dedican al cultivo de la flor de cempasúchil y cresta de gallo.

 

En menos de dos semanas, Mateo va a cosechar sus flores y le preocupA que las lluvias sigan apareciendo porque podrían perder su cosecha que año con año realiza de las flores de muerto que se usan como tradición  para adornar los altares o bedxe’ que es una ofrenda tradicional del pueblo zapoteca del Istmo de Tehuantepec.

 

“Me preocupa que la poca producción que se logró primero por la sequia y ahora por tanta agua de las lluvias muera, es un esfuerzo grande el que hacemos, porque pagamos trabajadores, en mi caso 5 personas me ayudan a cosechar y limpiar, pero lo hago por amor a esta tierra, porque me gusta que mi parcela luzca de color amarilla y guida”.

 

Los productores de flor de muerto realizan su siembra en el mes de julio para cosechar a finales de octubre, pero desde hace 5 años la situación climática  ha modificado el cultivo   explicó Mateo quién invierte alrededor de 20 mil pesos por una hectárea.

 

Este año ante la falta de agua en los meses de agosto y septiembre los productores que están adscritos al sistema de riego no recibieron una sola gota agua  proveniente de la presa Benito Juárez en los canales  a pesar de que pagaron la cantidad de  40 pesos por hectárea,  esto también contribuyó a que la producción de flores sea escasa.

 

Mateo por ejemplo en una hectárea sembró plantas en los 78  surcos (una zanja o cuneta que se realiza en un terreno), 43 de flores amarillas y 35 de flores guindas que llama “Cresta de gallo” pero las plantas no se desarrollaron en altura y en flores por la sequia y las que sobreviven están en riesgo de morir en caso de que llueva más.

 

“El cambio climático también nos afecta mucho, desde hace 5 años ya no llueve en agosto y septiembre como ocurría antes cuando éramos niños y ayudaba a mi padre, por ejemplo en este año está lloviendo a mediados de octubre cuando la flor está lista para la venta, y eso es un riesgo porque se está pudriendo de tanta agua que acumula en su raíz ”, expresó Mateo.

 

La cosecha culmina los últimos días del mes de octubre, del 28 al 30, en la cual Mateo explica que es un ritual, porque no se hace por las mañanas sino cuando está por ocultarse el sol, es decir entre las 5 y 6 de la tarde y a la mañana siguiente son las mujeres, es decir las esposas de los productores las que se dedican a la venta.

 

Las flores que  cosechará Mateo se venderán en el puerto de Salina Cruz para ser usados en los altares algunas por ramos que oscilan entre 25 y30 pesos o por volumen alto y , será su esposa Argelia Ramos y sus hijos los encargados de la vendimia durante los días 30, 31 y 1 de noviembre

 

También acuden revendedores de flores a su parcela, a ellos se les vende a 400 pesos cada surco de flores, por lo que las ganancias que se obtienen son mínimas.

Cuando acaba la cosecha de flor de muerto , Mateo sigue labrando la tierra y comienza a sembrar  cultivos de maíz y camote, todo el año en su terreno hay cultivos, esa es su vida el campo que ama y que  le heredó su padre Cesar López Sosa.

Diana Manzo / Agencia de Noticias Istmopress

Jacciel Morales / Agencia de Noticias Istmopressfoto

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