En Miércoles Santo, los zapotecas también conviven con sus difuntos en Juchitán

#Juchitán 12 abr (#Istmopress) .- Zapotecas de Juchitán que habitan en la octava sección “Cheguigo” conviven con sus difuntos también en Miércoles Santo, así como lo hacen en Domingo de Ramos, en este día disfrutan de los antojitos en especial del tamal de iguana y también de bebidas, panes tradicionales y dulces típicos.

Ni bien han salido los rayos del sol y en este cementerio ubicado en la Octava Sección “Cheguigo”, centenas de personas acuden a las tumbas para adornarlas con flores y velas y por la tarde el espacio se convive en torno a la algarabía y música típica.

El historiador zapoteca, Víctor Cata explicó que visitar a los difuntos en el panteón municipal, tiene que ver con el comienzo del año zapoteco, que iniciaba el 12 de marzo y terminaba el 7 de marzo. “Habían 5 días que los zapotecas llamaban días inútiles que eran días aciagos y se iba a visitar a los muertos”.

“Con la llegada de la religión católica, se modificaron las fechas y se acomodó con la Semana Santa, y supongo mucha gente desconoce el significado de un nuevo año para nuestra etnia indígena, pero eso significa, por eso vamos al panteón a celebrar a nuestro difuntos que se fueron en el año anterior”, expresó.

Este panteón tiene una originalidad a diferencia del panteón Domingo de Ramos y otras sepulturas del Istmo de Tehuantepec, sus pisos en su mayoría son de tierra, en la cual se les rocía agua y se les cubre de flores que aguardan un olor a ramas verdes.

Bandas musicales, mariachis y tríos interpretan canciones en zapoteco, las familias cantan y lloran con su familiar difunto como una forma de celebrar que a pesar de que ha muerto el recuerdo sigue vive.

En este cementerio se encuentran enterrados escritores como Macario Matus y Pancho Nácar así como el profesor Germán López Trujillo en donde sus familiares adornan las sepulturas con palma fresca y le colocan flores como el coroz, jazmín, guiechahi y guie xhuba’.

Alberto Santiago López, visita desde hace 17 años la sepultura de su esposa, la acompañan sus hijos, hijas y también nueras.

“Desde hace una semana, vine a limpiar y pintar la sepultura de mi esposa , hoy por la mañana lo adornamos como a él le gustaba, con flores del Istmo y ramas verdes, mi esposa era ama de casa, muy alegre, lamentablemente falleció sin embargo la visitamos con mucho cariño.

Tomás Chiñas Santiago cronista e historiador juchiteco refirió que los zapotecos son los únicos en todo el país que conviven con sus fieles difuntos dos veces al año, en Todosantos cuando existe la creencia que ellos llegan a sus casas y en semana santa “Nabaana” cuando los vivos los visitan en el panteón.

“Juchitán y pueblos del Istmo disfrutan convivir con el espíritu de sus familiares, más que con la muerte, se trata de una convivencia, lloran y ríen al mismo tiempo, en el Istmo comienza la semana santa el Domingo de Ramos, son días mayores de fiesta y mucha espiritualidad”, expresó.

Añadió que en las capillas de la localidad meses antes se celebran las “Ermitas” los días jueves en donde se comparte una romería y también familias buscan la oportunidad de crear lazos con amigos y familiares a través de crearles lazos de compadrazgo.

En los pasillos y alrededores no falta el huevo de pascua que es elaborado de confetí y harina, mientras en las sepulturas los niños se entrelazan para disfrutar de la convivencia, la cual termina a altas horas de la noche.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias IstmoPress

 

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