El cempasúchil y la cresta de gallo, flores afectadas por la sequía en el Istmo de Tehuantepec

#SanBlasAtempa 22 Oct (#istmopress) – Pobladores zapotecas de las comunidades de Puente Madera, Santa Rosa de Lima, Guichivere y Tierra Blanca en la región del Istmo de Tehuantepec  resultaron afectados por la sequía en el cultivo de flores de muerto “cempasúchil y la cresta de gallo”, lo cual prevé un aumento en su costo por la baja producción en esta temporada de  “ToDosantos” o “Día de muertos”.

En Puente Madera, agencia municipal que pertenece al municipio de San Blas Atempa, unos 300 productores ven con tristeza sus cultivos que en esta temporada, no desarrollaron al cien por ciento debido a que la lluvia se esfumó durante los meses de Agosto y septiembre, aunado a la  invasión de plaga de chinche y gusanos.

El cempasúchil y la cresta de gallo en esta temporada,  apenas y si alcanzaron una estatura media de 50 a 70 centímetros, cuando años atrás su estatura oscilaba entre un metro y un metro con 20 centímetros de altura.

Al igual las flores no se desarrollaron frondosamente por la falta de la lluvia y también por la tardía en la distribución del agua de riego, el cual apenas cubrió a los surcos hace quince días pero no fue suficiente.

Las flores de muerto como las conocen en esta región istmeña comienzan a cultivarse desde el mes de Abril, en Puente Madera los campesinos cosechan unas 150 hectáreas e invierten alrededor de 8 mil pesos cada uno, pero que en este año ven difícil obtener ganancias por la poca cosecha.

A partir del 28 de Octubre los cultivadores de flores comienzan con el corte, algunos lo venden al menudeo en mercados de Juchitán, Tehuantepec y  Salina Cruz y otros a mayoreo con revendedores provenientes de Matías Romero, Ixtaltepec, Ixtepec y la zona oriente del Istmo de Tehuantepec.

Para este año, se prevé que el manojo de flores de cempasúchil oscile entre 15  y 20 pesos, mientras que las de cresta de gallo cuesten 3 piezas por 20 y 25 pesos.

Los campesinos nunca han recibido apoyos de parte de las autoridades de gobierno, aseguran que como no “es redituable” nadie se preocupa cuando viven sequia o exceso de lluvia, ambos fenómenos anualmente les causan perdidas económicas a sus cultivos.

 

LAS FLORES DE PUENTE MADERA

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En Puente Madera, Olivia Trinidad Lucero y José Sánchez, por herencia de sus padres y abuelos han cultivado flores de muerto desde los 12 años de edad.

Ambos junto con sus respectivas familias y otras 298 más siembran en cada temporada las flores de cempasúchil y cresta de gallo, actualmente están dándole los últimos cuidados a sus cultivos que se utilizaran para adornar la fiesta zapoteca del Día de muertos.

José Sánchez lleva 38 años cultivando las flores, arte que comienza en el mes de Abril con la preparación de la  tierra (labrado, barbecho y siembra de las semillas en lo profundo de la tierra).

“Antes de cortar las flores, levantó todas las semillas para la nueva cosecha, uno tiene que invertir para poder ganar, confiar en Dios, rezarle al momento de comenzar con la siembra, por ejemplo en este año de dos hectáreas que sembré, solo una logró llegar con vida, la otra se la llevó la sequía”, narró.

Sus hijos y su nieto Carlitos son sus cómplices para que sus cultivos de cempasúchil y cresta de gallo cubran sus terrenos. “A muy temprana hora recorremos el cultivo, le hablamos a las flores, las bendecimos. En este año solamente una hectárea se logró cultivar, porque la sequia que azotó al campo istmeño y así les paso a los demás pueblos como Santa Rosa de Lima, Guichive y Piedra Blanca”.

Para Olivia de 27 años de edad, invertir en flores es placentero, porque engalanan la tradición del día de muertos y en este año ha sido un verdadero desafío porque los números y ganancias no le favorecieron, sin embargo está contenta porque cumplirá con sus clientes consentidos de Juchitán, Tehuantepec y  Salina Cruz

“Estoy contando los días para comenzar a ver los frutos de mi cosecha de flor de muerto, en unos diez días comienza la vendimia, junto con mi esposo y mi hija de doce años las cortamos en la madrugada y las  trasladamos en camionetas para ubicarnos  a los parques donde los clientes van, las compran  y las colocan en sus mesas de santo y en sepulturas”, detalló.

José sin olvidar sus orígenes narró en su lengua natal  (zapoteco) que se ha convertido una tradición familiar sembrar flores amarillas y rojas.

“ Me gusta ver mi pequeña parcela cubierta de hermosos tonos naturales, que servirán para ofrendar a nuestros muertos zapotecas en esta época de todo santos”.

Para el sembrador de flores, la tierra es vida, de Abril a Octubre siembra flores para el día de muertos, mientras que a partir de noviembre comienza su cosecha de tomate.

“La tierra es noble, nos quiere y nos ayuda a sobrevivir, mis hijos son campesinos, mis nueras hacen totopo (tortilla deshidratada cocinada en hornos de comixcal) al igual tengo nietos pequeños y a ellos pienso heredarles esta tradición”, expresó.

Los cultivadores de flores de Puente Madera cinco días antes de cortar sus flores, les quitan las semillas, las cuales guardan para el siguiente año; porqué aseguró que a la tierra hay que regresarle lo que es suyo.

“Esta semillas valen oro, no las conseguimos aquí en la región del Istmo ni en tiendas, nosotros levantamos nuestra cosecha, nos preparamos con la alegría de que en el próximo año aumentarán más y más, esa es nuestra fé”, explicó Olivia.

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