Centro de compartimiento, el refugio de mujeres indígenas donde se promueve la educación y empoderamiento

#Juchitán 15 oct (#Istmopress).- El Centro de Compartimiento (CDC) es un refugio de mujeres, ubicado en esta ciudad zapoteca, hace once años se fundó y desde entonces reúne a jóvenes estudiantes que no tienen recursos económicos para continuar sus estudios, su finalidad es empoderarlas y ser de ellas mujeres lideres en su sociedad.

Actualmente arropa a doce jóvenes indígenas, algunas estudian su nivel preparatoria y otras más su carrera universitaria. Todas dejaron sus casas para mejorar su calidad de vida, son indígenas y hablan su lengua materna.

Para obtener ingresos y seguir mejorando la atención a las estudiantes, el Centro de Compartimiento organizó un musical con artistas jóvenes zapotecas “Los Juchirap y Miroslava Cruz Ferra” con la finalidad de obtener recursos económicos y no se pierda la oportunidad de que las mujeres indígenas sigan estudiando.

Adela Toledo Luis, es la directora y responsable del Centro de compartimiento (CDC). Desde hace 15 años ha emprendido un programa de liderazgo servidor, el cual consiste en apoyar a las mujeres y formarlas en liderazgo.

“Hemos tocado muchas puertas, nada ha sido fácil sin embargo me siento muy contenta con los logros, las chicas que tenemos han concluido con sus estudios y otras siguen estudiando, se han motivado en el servicio y los valores, creemos que hemos hecho lo correcto pero aún falta más”, expresó.

El CDC se creó en el 2005, este lugar es un refugio de mujeres que vienen de otras comunidades y muchas de ellas nunca habían salido de sus hogares, sin embargo se han adaptado fácilmente.

La responsable precisó que el objetivo primordial es darle a las mujeres, principalmente a las jovencitas la oportunidad de estudiar, mejorar su desarrollo personal, es decir ser más independientes y más sabias.

“Nosotros en el CDC no pretendemos internar a las muchachitas, lo que queremos es que estudien y concluyan su carrera, que exista una buena relación con sus padres, aquí no hay restricciones para hablar con ellos, hay reglas de comportamiento como cualquier casa y de ahí ellas son libres como el viento”, detalló.

Adela Toledo, considera que no ha sido nada fácil construir y mantener el CDC, debido a que ha los recursos económicos que ingresan son con base a donativos y de relaciones con empresas altruistas, que manejan programas de responsabilidad social.

“A las chicas no les podemos decir que no hay dinero, que no hay recurso, porque nuestro compromiso es ayudarlas, nosotras, mi hermana y yo nos movemos en todo el país, vamos a convenciones donde acuden organizaciones y asociaciones civiles como nosotros y hemos logrado convenios con empresas, no muchas pero nos ayuda a seguir adelante, les confieso ha sido un reto enorme”, dijo.

El Centro de Compartimiento, es el único refugio que brinda educación a las mujeres en el Istmo de Tehuantepec, donde concentra a un grupo de jovencitas, les da hospedaje y alimentos, el cupo máximo es de 12 y actualmente todas estudian la preparatoria y la universidad, en este lugar no las internan, cada una es libre y su meta es lograr mujeres lideres y emprendedoras.

*Mildret y Aurora, dos mujeres ejemplo de la perseverancia

Mailith y Aurora, son dos de las doce jóvenes que viven en el centro de compartimiento, ambas estudian la universidad y manifiestan que están muy contentas de haber encontrado una familia para poder continuar con sus estudios.

En este lugar asisten mujeres, principalmente indígenas, algunas de las que actualmente están integradas en este centro de compartimiento son huaves, zoques, mixes y chontales.

La hermandad es primordial en el centro de Compartimiento, es un requisito que se ha establecido para poder vivir en armonía, cada una de ellas aporta su tiempo y esfuerzo en necesidades básicas de una vivienda, sin embargo el tiempo es enfocado en sus estudios.

“El centro de compartimiento no es un internado, tampoco es una casa hogar para mujeres, es una familia, las doce que vivimos en este lugar nos sentimos como en nuestra casa, tenemos reglas y las respetamos, creo que ha sido un gran paso de la vida, porque difícilmente lograríamos algo si no fuera por este refugio que tenemos”, explicó Mildret.

Aurora, es originaria de Zaachila en los valles centrales, actualmente tiene 23 años, en el 2008 llegó al Centro de Compartimiento, actualmente estudia intervención educativa en la Universidad Pedagogica Nacional y recientemente concluyó su bachillerato teológico actualmente es pastora juvenil.

“Siete años de mi vida deje de estudiar, porque mis papás no tenían recursos económicos, posteriormente llego a Juchitán y me instalo en el centro de compartimiento, aquí he cursado mi sexto grado de primaria, secundaria, preparatoria y ahora con gusto digo que estoy en la universidad, estudiando lo que siempre anhele, ser psicóloga y pienso lograrlo, porque quiero ayudar a mi familia, que tanto han sufrido junto conmigo”, narró.

Al igual que Aurora, Mailith es otra de las jóvenes que viven en el Centro de compartimiento, originaria de la comunidad de Cofradia, Chimalapas, recientemente concluyó a carrera de enfermería en la Universidad del Istmo y realiza sus practicas profesionales en el Hospital de la Armada de México en el puerto de Salina Cruz.

Mailith vive a dos horas y media de distancia de la ciudad de Juchitán , ella visita a su familia cada quince días o cada vez que se puede, en un principio cuenta que llegó con mucho miedo, porque pensó que sería difícil adaptarse, pero ahora asegura que no cambiaria esta experiencia por nada del mundo.

“Aquí me siento como en casa, las doce compañeras nos llevamos muy bien, por supuesto cada quién tiene un carácter especial pero nos hemos organizado, todo sea por cumplir nuestros sueños, concluir una carrera y ser lideres en nuestras comunidades”, indicó.

Mailith, abandonó su hogar desde los 12 años y se refugió en casa de sus tíos, en donde estudió la secundaria en una comunidad llamada Santiago Ixtaltepec, posteriormente en la ciudad de Matías Romero concluyó su preparatoria.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias IstmoPress

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