Casas ecológicas, una alternativa para la reconstrucción del Istmo

#Ixtaltepec 09 Diciembre (#Istmopress).- Tierra, cal, fibras naturales como “el coco” y una mínima parte de cemento son los materiales que se usaron para construir tres casas ecológicas bajo la técnica de Súper adobe y bioconcreto para damnificados por el terremoto del 7 de septiembre como alternativa para la reconstrucción de viviendas.

Estas viviendas que también son antisísmicas son una solidaridad de la empresa “Delher” fabricante de estufas a nivel nacional, quienes decidieron donar sus recursos económicos y beneficiar a los damnificados privilegiando el principio autosustentable con el apoyo de Perma Cultura.

Dos de las viviendas miden 30 metros cuadrados y una más 20 metros cuadrados, las cuales costaron 90 mil pesos aproximadamente cada una , 50 mil pesos invertidos en materiales que fueron adquiridos en la región del Istmo y 40 mil pesos para el pago de la mano de obra de 12 albañiles , todos los gastos a cuenta de la empresa.

Para la construcción de las viviendas llegaron expertos quienes valuaron el suelo y determinaron realizar la construcción con materiales ecológicos y con tres diversas formas: Radial, Bóveda y Cúpula, en la cual se realizó delicadamente la cimentación, cimbra, molienda y compactación.

“Cuando nos enteramos del terremoto que había afectado a Oaxaca decidimos donar y ayudar en la reconstrucción, nosotros privilegiamos lo sustentable y el autoconocimiento ecológico, además de las tres viviendas también se impartió un taller gratuito para que los damnificados conozcan estas técnicas de construcción y puedan hacerlas para ellos”, explicó Alfonso Salazar Aguirre, coordinador de proyecto.

La empresa Delher “Delgado Hermanos” se dedica a la fabricación de estufas y se ubica en Tlatepantla Estado de México, quienes al conocer la situación de emergencia que vivía la región del Istmo de Tehuantepec decidieron donar viviendas pero con la característica ecológica.

“Las casas construidas en esta zona damnificada por Delher ayudan a bajar el efecto invernadero, son ecológicas y sustentables, estamos contentos porque los damnificados las aceptaron, al principio como que dudaban, pero hoy están felices porque ven que cumplimos”, dijo Salazar Aguirre.

En el patio de Teodula Toral de 81 años de edad donde su vivienda quedó pulverizada por el fuerte sismo se construyó la primera casa ecológica bajo la técnica de súper adobe que consistió en colocar sacos de polietileno llenos de arena combinado con un 5 por ciento de cemento en forma radial cimentadas y reafirmadas con alambres de púas.

Teodula vive con cuatro personas, entre ellas su hijo Humberto Ordaz Toral quién sin pensarlo expresó que este apoyo recibido “Es una bendición de Dios” porque desde el 8 de septiembre su refugio se ubicó de un árbol de mango donde colocaron lonas que también les donó la sociedad civil.

“En una tarde del mes de octubre llegó Alfonso Salazar Aguirre, quién es el responsable de la construcción de las casas ecológicas y nos dijo que traía un proyecto para mi mamá, lo escuchamos y resultó ser una vivienda, ha sido un alivio bastante importante porque ahora tenemos un techo donde dormir, damos gracias a Dios por enviarnos a estas personas que sin conocernos nos apoyan”, dijo.

Además de la casa, también la empresa le construyó a Teodula y su familia un baño ecológico, todo con la técnica del súper adobe. “No sabemos como agradecer este apoyo, estamos impactados y agradecidos, por que de la nada aparecieron, insisto es una bendición, ahora tenemos un refugio además de seguro, ecológico”.

Benito Chiñas Ordaz de 84 años de edad es otro de los beneficiados de una casa ecológica, su vivienda fue construida aproximadamente con 17 mil cascaras de coco que fueron colectados en la zona del Istmo y elaboradas bajo la técnica de “Bioconcreto” junto con arcilla.

Benito perdió en su totalidad su vivienda durante el terremoto del 7 de septiembre, vive solo y en un refugio que sus familiares le ayudaron a montar para que aguantara las inclemencias del tiempo, ahora su mayor ilusión es pronto vivir en su nueva vivienda que Delher le donó.

“Un día pasó un señor con su vehículo y me preguntó como vivía después del terremoto, le enseñé mi refugio de lona y platicamos, al otro día volvió y me dijo que me iban a construir una casa, dude mucho, pero hoy veo la realidad, mi casa se hizo y además de bonita huele rico”, expresó.

A la vivienda de Benito solo le falta que le coloquen el techo, el proceso de la técnica es esperar una semana para que los rayos del sol compacten las fibras del coco, está emocionado porque por fin dormirá en un espacio seguro y sin padecer de los vientos fuertes y el frio.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

 

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