A través de terapias y juegos, sicólogos buscan reconstruir emocionalmente a los niños

#UniónHidalgo 07 octubre (#Istmopress).- Se ha cumplido un mes del terremoto del 7 de septiembre y desde entonces no habido un día de descanso para un grupo de psicólogos voluntarios en Unión Hidalgo, “Wilver López, Anhet López López y Luisa Ruiz Carrasco”, quienes comparten con los menores de edad de diversos barrios y colonias terapias y juegos con la finalidad de reconstruir emocionalmente sus almas y sentimientos.

En esta comunidad zapoteca el terremoto colapsó unas 2 mil 400 viviendas, muchos menores tuvieron que despertar en medio de aquel movimiento telúrico y otros más no se dieron cuenta porque los escombros le cayeron encima mientras que algunos al día siguiente con la luz del sol pudieron observar la magnitud de la desgracia.

Esos emociones y sentimientos explican los sicólogos se complica para que los niños lo demuestren, por eso a través de dibujos dan a conocer el miedo que aún les invade, el miedo a ir a la escuela y a quedarse solo.

No ha sido fácil dice “Mario” un menor de 11 años que no pudo salir de su casa el día que tembló porque la chapa de su puerta se trabó y quedó atrapado junto con su familia, desde entonces vive temeroso de que un nuevo temblor se genere, duerme poco en las noches y durante los primeros días no quiso comer.

Llamados “Psicólogos voluntarios de Ranchu Gubiña”, han recorrido varias secciones de la comunidad, de norte a sur y de oriente a poniente, además dan terapias a los adultos en espacios que han asignado como consultorios.

Wilver López y Luisa Ruiz Carrasco también son damnificados, sus viviendas colapsaron, pero aún así decidieron unirse por solidaridad, y aseguran los mueve la conciencia de apoyar a su gente en esta desgracia.

Al amanecer del 8 de septiembre se reincorporaron al centro de salud de la comunidad, con el medico encargado, el doctor César Carrasco Vicente atendieron a las personas adultas que llegaban en estado de crisis, ansiosas y en shok post traumático.

Posteriormente se unieron a las brigadas de voluntarios de Oaxaca y Huajuapán de León para recorrer las calles y avenidas, también montaron un consultorio en el kiosko central, y finalmente decidieron concentrarse en los menores, y crearon el taller “El día que la tierra movió mi cuerpo”.

A veces se basan en una agenda previa y otras de acuerdo a las peticiones, los adultos llegan y les piden que lleven las terapias a sus casas o bien a sus barrios, no ha habido un solo día que estén libres, pero se sienten a gusto porque están contribuyendo con los suyos.

“No vamos a esperar que otros profesionales lleguen a Unión Hidalgo cuando aquí también hay sicólogos, eso nos motivó a seguir adelante, a buscar organizarnos y no detenernos, apenas comienza esta ayuda, la gente adulta y los niños estamos muy afectados por lo que ocurrió en el terremoto, no podemos hacernos fuertes ante esta desgracia que nos cobija, pero si podemos ayudar y eso estamos haciendo”, explicaron.

A las 10:30 dan inicio con el taller “El día que la tierra movió mi cuerpo”. Wilver usa un disfraz de payaso y comienza la terapia con juegos y bailes, posteriormente Luisa y Anhet cuentan cuentos y hacen dinámicas de valoración de familia.

También se comparten temáticas de prevención, hablan sobre la mochila de emergencia y el triángulo de la vida, sin olvidar de la importancia de la protección y el autocuidado.

Entre risa y dibujos los niños van soltando sus emociones, algunos cuentan como el temblor los dejó mudos sin poder hablar por minutos y otros expresan que lloraron mucho porque se asustaron.

No ha sido fácil tratar a los niños explica Luisa, quién se ha convertido en experta en atención a menores desde hace un par de años y señala que los niños guardan mucho sus vivencias.

Anhet por ejemplo es la psicóloga encargada de hacer la dinámica donde se hace la valoración de la familia, a través de una hoja blanca los menores estampan su huella de la mano y en los dedos colocan nombres de sus familia, eso les ayuda dijo a que demuestren en que punto de la vida tienen a sus padres y hermanos, inclusive hay quienes incluyen a las mascotas.

Durante tres horas los sicólogos dialogan con los niños, juegan con ellos, los van valorando de acuerdo a sus reacciones, inclusive algunos llegan y no se incorporan a los juegos, a ellos se les da un trato diferente, se les platica más de cerca hasta que se incluyan en la dinámica.

Además de juguetes, también les comparten golosinas como galletas y dulces que han recibido como donativo de diversas personas de la sociedad civil.

Para los sicólogos la etapa más fuerte de dar atención a los menores apenas comienza debido a que a un mes del terremoto los niños temen nuevas replicas y un movimiento mayor y eso los mantiene en incertidumbre.

“Esto apenas continua, estamos contentos de poder apoyar con lo que sabemos, la gente lo ha recibido con bien, hemos ido a los albergues y también a los barrios en donde la gente duerme en la calle, en donde los niños buscan un entretenimiento para olvida, porque no van a la escuela, nos alegra mucho que estas terapias estén sirviendo y vamos a seguir, porque la reconstrucción del alma apenas comienza”, dijeron.

Los psicólogos recalcaron que es importante que la ciudadanía se solidarice y entre los padres logren frenar la incertidumbre que viven los menores, quienes muchas veces no lo dicen pero lo sienten y en los dibujos que elaboran se detecta el miedo de aquel 7 de septiembre y de las constantes replicas que a diario viven y que no olvidan.

 

Diana Manzo/Agencia de Noticias Istmopress

 

 

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