ikoots y binniza’a, unidos en la fe a la Candelaria en el istmo

SanMateoDelMar 02 (#istmopress).- El pueblo Ikotjs de San Mateo del Mar comparte  su fe  con los pueblos del Istmo de Tehuantepec a través de un ritual indígena en donde se venera a la Virgen de la Candelaria, imagen  religiosa que reúne a decenas de creyentes quienes hacen una fusión de su cultura y tradición sin importar raza y condición económica.

La celebración a la Candelaria comienza a partir del 30 de Enero y concluye el 2 de Febrero, en donde se mezclan la fe indígena con las celebraciones actuales de algarabía.

La costumbre de esta ceremonia de fé, es que los mayordomos (personas encargadas de realizar la celebración durante este 2016) realizan tamales y bebida de cacao para todos los asistentes, a los cuales se les comparte la noche del 1 de Enero.

El misticismo que une este pueblo indígena que colinda con  la laguna  inferior y superior lo hace único, sus hombres y mujeres comparten su comida, bebida, artesanías y costumbres con los visitantes.

Los visitantes atraviesan un mercado ambulante en donde mujeres y hombres ikotjs ofrecen su vendimia, que va desde un chivo (cabra), animales silvestre como la chachalaca o algarabán, conejos, cenzontles, pericos, gallinas, patos, palomas así como productos del mar como pescado, camarón y huevo de tortuga.

Al igual ofertan artesanía elaborada con palma, la vestimenta tradicional como huipiles y enredos (faldas elaboradas con telas) y comida típica como el guetabingui (tortilla con mole rojo y camarones) , totopo (tortilla tostada y frágil de maíz) y  aguas frescas de chilacayota.

A diferencia de otros centros religiosos, en San Mateo del Mar sus mujeres  ofertan flores de albahaca y otras silvestres  que cultivan en sus huertos, las cuales son adquiridas por los creyentes como ofrenda a la Virgen de la Candelaria.

Velas y veladoras de color blanco y una fusión de flores aguarda la capilla de San Matero del Mar, inmueble religioso que data del 4 de Diciembre de 1907,  en donde los creyentes piden sus plegarias a la virgen de la candelaria.

Para los oriundos de esta comunidad, venerar a la Virgen de la Candelaria es sinónimo de fe, de que las cosas marcharan muy bien en el año que comienza y más aun para los campesinos y pescadores.

“Vamos al mar a dejar todas nuestras penas y a purificarnos, este es el día de nuestra madre de la Candelaria, compartimos todo lo que tenemos, lo venimos a vender no para obtener una ganancia sino la vida misma”, refirió Matilde, quién vende gallinas de granja.

Ella y su hija de 15 años se dedican a criar gallinas y también borregos, cada año se preparan muy temprano para apartar su espacio en el corredor ambulante.

“Aquí se vende de todo, soportamos el sol inclusive el viento fuerte y hasta la lluvia, cada año va cambiando, no se sabe como estará el clima, a nosotros nos ocupa la vendimia, y gracias a la Virgen se nos acaba todo, llega mucha gente, más de dos mil personas, nos sentimos muy contentas”, expresaron.

El ritual indígena también incluye la visita al mar, en donde al mismo tiempo unas mil almas caminan  de forma simultanea para purificarse con el agua de sal y las hojas de la albahaca.

“Llegar al mar es la bendición, el ritual se completa tirando los males a las aguas saladas, entramos primero a la iglesia y concluimos en la playa, visito año con año este sitio, se me hace mágico y sincero, la gente es directa, sin rodeos y muy buena”, refirió María Santiago López, visitante oriunda de la capital oaxaqueña.

A esta ceremonia religiosa no solo acuden personas del Istmo de Tehuantepec sino también de otras partes de la república mexicana, quienes miran como las culturas se fusionan por la esencia de la fe.

La virgen de la candelaria  de San Mateo del Mar , aguarda los rasgos del pueblo ikotjs y por eso se le venera tanto, tiene sus facciones indígenas que la hacen más pura e identificada con los pueblos autóctonos.

Por la tarde, la danza de los malinches (hombres vestidos con camisa blanca y pantalón oscuro, en su cabeza portan un paliacate y en sus manos cargan navajas) es el espectáculo más esperado.

Caminan de un lado a otro frente a la iglesia mientras reciben los aplausos de los asistentes, los malinches solo danzan en las fiestas tradicionales de los pueblos ikotjs (San Dionisio, San Mateo y San Francisco del Mar).

DIANA MANZO/CORRESPONSAL

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