Peruzi, el súper payaso del istmo

#Istmopress / Diana Manzo.- Rescatar la esencia de un ser humano, combinado con  una exagerada sensibilidad y creatividad;  se han convertido en aliados en 19 años  para  Rubén Fuentes Rivera,  quién da vida a “Peruzi”, el súper payaso del Istmo de Tehuantepec.

Un espejo diminuto que apenas alcanza los 10 centímetros se ha vuelto su  compañero perfecto a lo largo de estas casi dos décadas, lo mueve de un lado a otro  sosteniéndolo  de una mano, mientras que con el otro su dedo índice y pulgar dan vida al  rostro de su  personaje.

En el marco del día nacional del payaso. Sin titubear, continua su ritual y  avanza delicadamente desplazándose hacia el piso de su casa,  es la misma transformación que ha hecho en las más de 10 mil presentaciones en que ha sido protagonista a lo largo de su carrera; “Coloca una sábana fresca  y se recuesta, respira hondo durante cinco minutos y se levanta,  desciende de los ganchos su vestuario y se lo coloca botón tras botón”.

El ultimo paso, pero el más distinguido comienza aparecer en una caja rotulada con chispas de colores,  sus manos los cogen y son sus zapatos;  ¡Sí esos de exagerada dimensión!, se los coloca apresuradamente  y para rematar da un  jalón a  sus agujetas a propósito, que logran mover todos sus huesos.

Para Rubén, Peruzi es su  gran terapia de vida, así lo define, porque en él muestra su yo humano en movimiento, tal y como es su vida misma, con sentimientos  de humano, en el Istmo de Tehuantepec existen  un aproximado de medio centenar de payasos .

Hace nueve años hizo metamorfosis en Peruzi, en ese entonces decidió que solo sería por tres años, sin embargo en la actualidad ha reafirmado que morirá siendo Payaso.

Maestro de educación preescolar, actividad que conquistó  tras laborar durante ocho años dentro  de la  Comisión Nacional de Fomento Educativo  (CONAFE) en la capital oaxaqueña y acompañado de “muchas bendiciones” como lo define,  llegó a Juchitán y de inmediato se incorporó a su centro de trabajo.

Transcurrieron un par de meses  en su nueva etapa de vida, el cambio de residencia aumentó en gastos  para  Rubén y su familia, por lo que pensó en  otro oficio, los días avanzabas y así también los meses pero antes de  concluir el año decidió ser payaso.

Para lograrlo, Rubén comenzó a armar una monografía de datos, desde los tipos de vestuario, animaciones, maquillaje y su vida misma.

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EL ENCUENTRO CON EL ARTE DE LA ANIMACIÓN

El destino nunca lo abandonó, al contrario lo siguió y fue en una estancia en la ciudad de México en la parada de camión  para tomar su autobús de regreso a Juchitán cuando se encontró a un payaso y le dijo que “quería ser payaso” por lo que lo invitó al siguiente día a encontrarse en el zócalo.

“Llegué al zócalo y me dijo, “llevo una hora analizándote y sí tienes esencia de payaso”, así de fácil me invitó a su casa  y al llegar me dijo “observa, ve como me maquillo, que ahorita tu lo harás”, incrédulo todavía en todo eso, lo hice y me gustó, posteriormente recorrimos tiendas donde venden accesoriosy llegué fascinado”, explico.

Esponjita, es el payaso padrino de Peruzi, quién sin conocerlo confió en él y le brindó conocimientos.

A la semana siguiente, Peruzzi se vistió y comenzó a regalar dulces en el parque central de Juchitán, no pronunciaba ninguna sola palabra, solo gestos y sonrisas, más de dos horas estuvo y los niños le hablaban, lo abrazaban y le decían que hiciera un show, sin embargo los nervios se apoderaban de él.

Durante dos semanas consecutivas Peruzzi estuvo en el parque central ofreciendo solo globos y dulces; posteriormente en la escuela primaria donde su hija mayor cursaba el director de la escuela informó que realizarían un show de payaso para recabar fondos económicos, por lo que se ofreció y dio su primer show y desde entonces suma 10 mil representaciones en vivo.

Peruzi alimenta con diversión fiestas infantiles, baby shower y despedidas de solteras,  maneja trajes especiales como Super Man, el Chavo del Ocho, Chapulin Colorado, Woody (Vaca de la película Toy Story) y más de una docena de vestuarios y zapatos.

“Ser payaso es transformarse en otro ser, adopté el nombre de Peruzi por un mundial de futbol, me gustó y dije, es pegajoso y va acorde con mi personalidad, en mis show lo que resalta es el sentido humano con el que nos conducimos, lo he adoptado como mi pasión, amo ser payaso y me gusta compartirlo con mi gente, con los chavitos, mis amigos”, expresó.

Rubén es padre de 4 hijos, ninguno de ellos hasta la fecha ha heredado el gusto por ser payaso, lo apoyan y le brindan su respaldo, respetan su tiempo y espacio.

“Todo lo que hago es por y para mis hijos, ser payaso no es fácil pero es mi pasión, es mi forma de vida con la que pienso morir, lo importante es renovarse sin perder la esencia de la humildad”, concluyó.

 

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