La violencia se volvió parte de mi vida, ahora busco paz: Migrante Hondureña

#Ixtepec 08 ago (#Istmopress) .- Madre de seis hijos y abuela de tres, María de Jesús Matute Canales de 38 años, es migrante de origen Hondureña no puede concebir la violencia que ha vivido en su paso por México, hace una semana en territorio oaxaqueño fue victima de asaltos, disparos de arma de fuego y también violaciones a sus derechos humanos, sabe que corre peligro porque viene huyendo de una posible masacre del grupo de los Maras 18, su mayor sueño es encontrar la paz que nunca ha tenido y reencontrarse con su hermana que vive en la Unión Americana.

El pasado 29 de julio ingresó por segunda vez a la frontera sur por el estado de Chiapas acompañada de su pareja y sus dos hijas menores de edad, ha sido el viaje más triste y violento que han vivido, a bordo de dos motocicletas intentaron llegar a Ciudad Ixtepec, sin embargo el trayecto se convirtió en calvario, una de sus hijas fue detenida por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) en un operativo en un paraje de la localidad de Santiago Niltepec en el Istmo de Tehuantepec.

Mientras describió cada uno de los sucesos de su hazaña, la madre migrante no dejó de mover un instante sus manos, de sus ojos cayeron algunas lagrimas que después las contuvo con un elevado suspiró, y explicó que la salida de Honduras no fue por falta de recurso económico, aunque aclaró no ganaba lo suficiente como obrera en una maquiladora, pero no tuvo otra opción, la violencia la obligó a dejar todo, su casa, familia y empleo.

María de Jesús se casó muy joven, a los 23 años se embarazó de su primera hija, un año después de la segunda y posteriormente procreó a sus hijos varones, G y M, de 18 y 16 años, actualmente viven escondidos en Honduras para no ser asesinatos por las pandillas, mientras ella decidió huir con sus dos hijas (Katherine y Karen Jassmin), ambas menores de edad.

“Mis dos hijos se quedaron en Honduras con la promesa de que regresaré por ellos porque no pueden vivir amenazados, ahora viven escondidos y no salen, mis hijas mayores viven con sus parejas y sus hijos, mientras que Katherine y Karen están conmigo en el Albergue del padre Solalinde en donde Alberto Donis me ha brindado todo su apoyo, él me ayudó a rescatar a mi hija, ahora estamos las tres juntas y queremos paz, no podemos seguir viviendo más violencia”, resaltó.

El calvario de María comenzó cuando su pareja actual se encontró con un señor en Chiapas quién le ofreció adquirir dos motocicletas para poder cruzar el territorio oaxaqueño, los acompañaba también su cuñado y su esposa, por lo que decidieron emprender el trayecto.

María de Jesús contó que a bordo de una una moto íban su pareja, las dos nenas y ella, en la otra su cuñado y su esposa, cruzaron Arriaga y llegaron a la estación migratoria que está entre Tapanatepec y Chahuites, de repente una de las motos comenzó a fallar y Katherine, la mayor de las dos se pasó en la moto de su cuñado, minutos después una patrulla municipal los alcanzó, desconocen si eran elementos municipales del municipio de Chahuites o Tapanatepec y los asaltaron, se llevaron 2 mil 500 pesos y el celular.

El asalto no impidió su trayecto, eran aproximadamente a las 10:30 en el tramo del poblado de Niltepec cuando escucharon disparos, tres personas de nueva cuenta intentaron asaltarlos, la pareja de María de Jesús les indicó que no traían dinero, entonces le pidieron que entregaran las motocicletas, sin embargo después de discutir por espacio de 30 minutos los dejaron ir.

Aún no cruzaban la localidad de Niltepec, cuando nuevamente otro reten se asomaba, la motocicleta donde viajaba María de Jesús y su hija logró pasar, no así donde viajaba Katherine quien fue detenida y trasladada a la estación migratoria de La Ventosa, en donde permaneció cuatro días.

“Por cinco horas de 11:30 a 4:30 de la madrugada estuvimos escondidos en un corral esperando que la motocicleta donde viajaba Katherine cruzará, nunca ocurrió, mientras tanto agentes del INM con unas lámparas enormes nos buscaban inclusive bajo las rocas, por fortuna nunca nos encontraron y hoy estamos las tres juntas, mi pareja se regresó porque falleció su padre”, dijo.

El 30 de julio por la mañana, el sábado pasado, María de Jesús y Keren Jassmin llegaron al Albergue Hermanos en el Camino y llorando pidió apoyo a los encargados, uno de ellos Alberto Donis Rodríguez, defensor de los derechos humanos de los migrantes y quién la auxilió y la acompañó a denunciar la violencia que había vivido en el trayecto de Chahuites a Ciudad Ixtepec.

“Presentamos una denuncia en la fiscalía para los migrantes, mientras tanto solicite informes a la delegación de INM en la Ventosa preguntando por mi hija, primero la negaron y finalmente dijeron que si estaba, pero que si me entregaba entonces me la regresaban y juntas nos regresarían a Honduras, por supuesto que me negué, porque nosotras no salimos por gusto sino por violencia”, explicó.

La madre migrante agregó que fueron cuatro días intensos y los más tristes de su vida, el solo hecho de pensar que podría perder a su hija le da temor.

“Al ver que la negativa de la encargada de la garita de La Ventosa, Margarita Guadalupe Altamirano Charis, acudimos a la subdelegación del INM en Salina Cruz e iniciamos un tramite de refugio como victimas de violencia contra migrantes en transito y también pedimos la intervención del delegado del INM en Oaxaca, Marcos Cortés Corpus, con esos dos requisitos nos entregaron a mi hija, gracias a Dios hoy estamos las tres contando esta historia con ganas de seguir adelante y reencontrarme con mi hermana en los Estados Unidos”, dijo.

María de Jesús recalcó que la funcionaria actuó de forma déspota y con total abusó de autoridad, porque después de negársela y con la amenaza de deportarla a Honduras, le advirtió que no denunciará ante las autoridades de Derechos Humanos.

“A mi hija la tuvieron encerrada en esos cuatro días en un cuarto junto con otras mujeres, la privaron de su libertad y la hicieron sufrir diciéndole que nunca más me volvería a ver, por fortuna ahora estamos bien y viviremos en el albergue Hermanos en el Camino hasta que nos den respuesta del tramite que iniciamos ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) en un plazo de 40 días a tres meses y posteriormente pedir ante el INM la tarjeta de residencia con la esperanza de podamos llegar a Estados Unidos”, explicó.

En este primer domingo que viven lejos de su casa, la madre y sus dos hijas caminan por Ciudad Ixtepec mientras analizan todo lo que han vivido, juegan a las carreras, montan los columpios y las resbaladillas, aseguran que mientras estén las tres juntas, Dios las protegerá.

Tres rutas y nueve puntos de violencia viven los migrantes a su paso por el Istmo de Tehuantepec

Alberto Donis Rodríguez, defensor de los derechos humanos de los migrantes informó que son ocho los puntos de violencia que viven los migrantes centroamericanos a su paso por el Istmo de Tehuantepec.

Indicó que la comunidad de Corazones, paraje El escopetazo, el Basurero de Chahuites y en las localidades de Tapanatepec, Reforma de Pineda, Unión hidalgo, Juchitán y Matias Romero y el poblado de Chivela constituyen los focos rojos de asalto a las y los migrantes.

Señaló que estos nueve puntos corresponden a la ruta de la vía del tren, sin tomar en cuenta la ruta marítima que hacen que es desde el Puerto Ocoz San Marcos en Guatemala atravesando por Chiapas hasta llegar al puerto de Salina Cruz Oaxaca donde toman la ruta de carretera costera y llegan a la capital oaxaqueña y la tercera es la zona de la sierra por Chiapas y la selva de los Chimalapas hasta llegar a Matias Romero.

Agregó que la violencia cada vez es notoria para los migrantes por las rutas que atraviesa para lograr el sueño americano que cada vez se ve truncado por el violento Plan Frontera Sur que se implementó en el mes de septiembre del 2014.

“Nos han dicho que a los agentes del INM que salen a campo a buscar a migrantes, la institución los premia con un bono de mil 200 pesos más su sueldo base, por eso supongo que cada vez hay más abusos de poder y corrupción”, indicó.

Al albergue Hermanos en el Camino llegan un promedio de 15 personas diarias, en ocasiones suman hasta 25 hombres y mujeres, semanalmente aterrizan de dos a tres familias que llegan con sus dos o tres hijos, actualmente alberga a 25 menores de edad.

Los menores de edad no acompañados de 12 a 18 años son llevados al albergue para el adolescente en la Ciudad de México, en donde son recibidos por voluntarios de diversas instituciones educativas quienes les brindan comida, cobijas y ropa.

Diana Manzo/Corresponsal

 

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