Chimalapa, la herida abierta

#Chimalapa 10 Oct (#istmopress) – Las nubes entrelazan el tiempo, los minutos y segundos avanzan apresuradamente sin detenerse en medio de la selva, la montaña y el bosque de una de las  mayores reservas naturales del país, “Los Chimalapas” en donde se vive una herida abierta desde hace cuatro décadas de  un conflicto agrario entre Chiapas y Oaxaca .

Chimalapas significa “jícaro de oro” en lengua zoque y es una zona del sur de México con maderas preciosas que van desde la caoba, cedro, pino y otras especies tropicales como encino amarillo y leche murillo, además existe una gran variedad de flores endémicas y animales exóticos, elementos que han sido la principal disputa  de 165 mil hectáreas entre ambos estados y que hoy en día también impulsar la extracción minera e hidroeléctrica.

El 29 de septiembre del 2016 , comuneros de las congregaciones de   “Benito Juárez y San Antonio” que pertenecen a San Miguel Chimalapa nuevamente como ha ocurrido desde hace cuarenta años defendieron su territorio de los invasores, dejaron sus cultivos de maíz, frijol y tomate  y la extracción de la resina para tomar sus palos y escopetas y luchar por el respeto a sus derechos humanos y su territorio.

De la localidad de Juchitán sobre la  carretera federal panamericana, se toma un camino terracero hacia la agencia municipal del Zapote, que pertenece a  Santo Domingo Zanatepec en la zona oriente del Istmo de Tehuantepec y se llega a la  zona ecoturística El Retén, en donde se aprecia una postal selvática y montañosa de lo más espectacular que muestra el área natural en disputa.

A  40 kilómetros de la Carretera Federal  panamericana se llega a la primera comunidad chiapaneca, bautizada en el 2010 por el Gobierno de Chiapas y con aval de sus legisladores como “Belisario Domínguez”, asentada en los terrenos que a decir de los chimas, le corresponden a Oaxaca llamado “Rudolfo Figueroa”.

Belisario Domínguez es un asentamiento pequeño, con escasos 200 comuneros chiapanecos, quienes vigilan sigilosamente quienes transitan por el territorio en disputa, a 10 kilómetros y aunque las casas donde habitan los presuntos invasores están construidas con madera, lámina y piso de tierra, las autoridades del estado vecino construyeron en 2013, un espectacular Palacio Municipal.

Como en la época de la conquista, cuando los grandes ejércitos invadían pueblos enteros, el gobierno chiapaneco ha marcado este territorio como suyo, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitió una resolución con fecha 2 de marzo 2016, en el cual declaró ilegal al consejo municipal de Belisario Domínguez y ordenó que se quede sin mandato, sin  embargo el consejo municipal sigue funcionado desde  la localidad de Cintalapa Chiapas en la calle primera de oriente  “Licenciado Antonio Valdez Meza Número 77 centro”.

Los  chimas esperan que los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación hagan su trabajo y desahoguen 31 juicios de este conflicto de limite territorial pues se habla de un titulo primordial de 1865.

De acuerdo con datos históricos sobre la invasión chiapaneca a tierras oaxaqueñas, el gobierno de Chiapas ha intentado modificar la línea limítrofe con Oaxaca en tres ocasiones y una cuarta pretende abarcar a 19 municipios del Istmo y de la zona Mixe.

La primera invasión data de 1958, mediante la conformación de presuntos ejidos chiapanecos en territorio Chimalapas, la segunda en 1982 a través de la modificación de la Constitución Política de Chiapas, en el cual se establece una falsa línea divisoria entre los dos estados.

La tercera incursión sobre el suelo oaxaqueño se realiza en 2011, mediante la creación del municipio chiapaneco de Belisario Domínguez, afectando los terrenos comunales de San Miguel y Santa María Chimalapas.

 

*La zozobra y pobreza en San Antonio Chimalapa

 

Avanzando el mismo camino y cruzando “Belisario Domínguez” , se ubica la congregación de San Antonio, el primer pueblo oaxaqueño que defiende los Chimalapas, la selva codiciada.

Codiciada porque según los indígenas zoques, todo mundo quiere invadirla desde el gobierno de Chiapas, el Gobierno federal, los caciques de la región, empresas trasnacionales y los talamontes que van en busca de los minerales y la madera preciosa.

Los comuneros mientras cuentan los datos históricos,   muestran  también como un “tesoro” documentos  desgastados que el vigésimo Rey Domingo Pintado, proveniente de Antequera, quién aseguran compró a la corona española de Juan Jiménez terrenos de más de 800 mil hectáreas o 360 leguas cuadradas, por la cantidad de 25 mil pesos en oro y ahí viene explícito que Chimalapas es oaxaqueño, no hay duda dicen  porque Chiapas se anexó en 1924.

Omar García Jiménez,  Ramiro Pérez Hernández  y Pedro Jairo Gutiérrez  Solano, son tres comuneros que vivieron desde el vientre de sus madres la defensa de su tierra y territorio, y ahora que tienen escasamente entre 30 y 35 años lo siguen haciendo  a pesar de que la dura batalla por la sobrevivencia aunado a la pobreza simulan tener diez años más.

La vida para las 600 familias de San Antonio, una de las congregaciones junto con Benito Juárez, es la  zozobra y pobreza, de nada sirve que estén incluidas en el padrón de municipios del programa federal  “la cruzada contra el hambre” si obtienen menos de un salario mínimo al día  y con un conflicto agrario que les ha dejado una herida abierta de impotencia y coraje, en la cual solo ellos y únicamente ellos han defendido su territorio.

Al día se organizan para comer  y vestir cuando les va bien con 100 pesos diarios y cuando no con la mitad, 50 pesos, cantidad que  el  80 por ciento de los jefes de familia recibe para alimentar a sus hijos, el cual obtiene de sus cultivos de maíz y jitomate, otros como pago de una jornada laboral en la extracción de la resina y solo unos cuantos de los apoyos de la Sagarpa para cultivar aguacate.

“De la resina  que extraemos de los pinos ganamos poco meramente para comer al día, no más, aquí no puede ahorrar, y para obtenerlo se necesita de paciencia y mucho tiempo, nos pagan a siete y ocho pesos el kilogramo, todo lo que extraemos se lo llevan a Michoacán, allá lo transforman en aguarrás, eso es que debería ayudar el gobierno de Oaxaca, que fuéramos autosustentable con una maquinaria”.

Las casas en su mayoría son de madera, mientras los hombres acuden al campo, las mujeres elaboran tortillas a mano y cuidan a sus hijos, los menores de doce años van a la primaria y los mayores que  desean continuar sus estudios abandonan su comunidad para poder concluir su secundaria y preparatoria.

Por la riqueza natural que aguardan ambas congregaciones, pareciera ser que no se necesita nada más para poder vivir, “hay animales, campo extenso, libertad”  sin embargo la pobreza  y la falta de paz se ha vuelto el estilo de vida.

Desde hace dos años tienen energía eléctrica que es de muy baja calidad, “cuando llueve y truena o un aire medio fuerte, se va la luz” y son los propios comuneros quienes le dan mantenimiento, personal de la Comisión Federal de Electricidad no llega.

Los tres comuneros no olvidan los momentos tensos que corrían de un lado a otro cuando eran pequeños y ahora son ellos los que están defendiendo la tierra que les da la vida.

“Leemos y vemos que muchos dicen amar este pulmón de México, pero es mentira, la verdadera defensa la hacemos desde aquí, salimos de la casa a nuestras parcelas con el temor de no regresar, de que con una escopeta nos den un balazo y nos maten”.

En la comunidad existe un médico de base  en la clínica pero no hay medicamentos y tampoco aparatos como ultrasonidos para atender a las embarazadas, todas  se trasladan durante dos horas por los caminos en pésimo estado y llegan a Zanatepec en donde un medico particular les da atención prenatal.

“Carecemos de todo, no hay vehículos de transporte, las escuelas dan servicio a medias de martes a jueves , clínicas sin medicamentos, luz eléctrica y caminos en mal estado, el gobierno y las autoridades como no vive aquí les da igual, no viven la magnitud del conflicto , corremos riesgo de morir, no vivimos en paz y eso es injusto”.

Los alimentos de primera necesidad les son dotados en la tienda Diconsa que semanalmente se surte, aseguraron  no es suficiente por la gran demanda que tienen por lo que se arriesgan y van a Chiapas a comprar alimentos.

Según Profepa en su ultimo recorrido realizado en la zona de reserva natural “El Quebrachal” más de 60 tocones de arboles de 35 a 75 centímetros de diámetro han sido destruidos.

 

*El pulmón de México/ Chimalapa

 

Hay tres puntos que quieren los chiapanecos, aseguraron los comuneros, que van del cerro de la Jineta al Cerro de los Martínez. “La parte chiapaneca es en línea recta, pero ellos ya se metieron como un ‘zic zac’, ahora Chiapas quiere agarrar hasta la zona Mixe del municipio de Matías Romero, ellos no hablan, si no invaden”.

Para los zoques, los ejidos como Belisario Domínguez y Díaz Ordaz, son como lunares que ya invadieron los chiapanecos, “es un ‘Chiapitas’ y se aferran que es de ellos”.

Recordaron que desde 1980, llegaron michoacanos, guerrerenses y crearon haciendas de la Ciénega de León y Sánchez Monroy, donde chimas trabajaron y fueron testigos de las grandes toneladas de madera preciosa que se exportaban a Cuba y Estados Unidos.

“En 1980 llegó un señor a la zona y fundó ejido Díaz Ordaz, sabemos que se apellida “Sánchez”, y es amigo de los funcionarios chiapanecos, porque siempre lo tuvo protegido con policías y cuando pasábamos por el lugar nos revisaban, hasta que llegó el enfrentamiento en 1989, pero hasta ahora todo sigue igual”, expresaron.

Los programas del gobierno de Chiapas pasan por Benito Juárez y San Antonio, en donde los lugareños aseguran que les han ofrecido cerca de 20 millones de pesos en proyectos productivos y sociales por la selva, pero ellos dicen que no.

“En 2003 la reforma agraria sacó un programa federal para que cediéramos nuestras tierras, pero nosotros estamos dispuestos a morir en la raya, ya entendimos que para el gobierno no va haber voluntad. Lo que vamos a hacer es buscar a los verdaderos indígenas para que caminemos juntos aunque sea descalzos”, indicaron.

En esta biosfera llamada “Chimalapa” según el biólogo Eduardo Martínez Noriega, los  Chimalapas es una de las zonas tropicales y banco de recursos genéticos, (germoplasma), de mayor importancia en México y Mesoamérica. Se estima que una sola hectárea de vegetación tropical no perturbada en Chimalapas, llega a albergar hasta 900 especies vegetales, y más de 200 especies animales.

“Esta zona posee, una topografía muy accidentada que va desde llanuras costeras a 200 msnm, hasta quebrados macizos montañosos a más de 2,400 m, con una precipitación anual de 2,800 mm en el oeste y 4,400 mm en el este, lo que hace posible la coexistencia de los más variados y complejos sistemas ecológicos, donde habita una gran diversidad de fauna silvestre”, dijo.

Agregó que los Chimalapas presentan una oportunidad única para la conservación en México, dada la conjunción de algunas de las mejores oportunidades para una protección de la biodiversidad verdaderamente eficaz.

“En esta zona se presentan varios problemas muy graves: han sufrido saqueo de sus recursos naturales, invasión de su territorio por los procesos de colonización, pérdida de la cobertura vegetal, tráfico de especies de vida silvestre y el establecimiento del narcotráfico”, explicó.

*Los futuros proyectos para el pulmón de México

Tres mineras y una hidroeléctrica son los siguientes proyectos que se pretenden instalar en la zona de los chimas, hasta el momento los comuneros de las congregaciones de San Miguel y Santa María Chimalapas aseguran que no autorizarán y se opondrán.

Mientras el helicóptero  que estuvo retenido por una semana en San Antonio se prepara para volar y marcharse  junto con los dos pilotos y otras dos autoridades de justicia que también estuvieron en cautiverio, los  tres comuneros “Omar García Jiménez,  Ramiro Pérez Hernández  y Pedro Jairo Gutiérrez  Solano” murmuraron “ya lo viste, esos enviados del gobierno entre ellos  Víctor Hugo Alejo, jurídico del gobierno de Oaxaca, solo vinieron amenazarnos, hablaron tanto de sus preocupaciones, pero no actúan, aquí no trajeron respuestas favorables para solucionar el conflicto agrario de los Chimalapas, nos quedamos en lo mismo”.

Diana Manzo / Agencia de Noticias

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